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Los maestros a enseñar, los padres a educar


Julián P. Palacio O. (opinion@epasa.com) / Julián P. Palacio O

Un nuevo año lectivo, los chicos comienzan a madrugar, los tranques en la calle y la vida se hace mucho más agitada para todos. Escuché a una persona decir: “que bien que ya empiezan las clases, allá los profesores que se encarguen de mis hijos”; mi cara fue una combinación de sorpresa, risa y hasta disgusto. No entiendo cómo, siendo padres de familia ‘responsables’, dejamos en manos de otros la real educación de nuestros hijos. El carácter del infante comienza a formarse antes de nacer, los primeros estímulos que demos a los chicos van moldeando su forma de ser y es ahí donde empiezan nuestros errores como padres.

Es cierto, un recién nacido es una cosa muy linda y causa ternura a todos, pero hay que entender que hay que ir formando a ese pequeño de acuerdo con su edad. Otro error visto en nuestras sociedades es que hay mucha gente que trabaja, ya sea por necesidad o por decisión personal, y dejan la responsabilidad de la formación de sus hijos a otros familiares o a las famosas ‘nanas’, si la necesidad obliga. Mi punto de vista es que debiera pedirse ayuda a un miembro de la familia, normalmente abuelas o tías, pues estas tienen prácticamente el mismo tipo de formación que nosotros y su escala de valores casi siempre es compartida con la nuestra por ser miembros de la misma familia.

Las ‘nanas’, muchas veces, son muy permisivas y condescendientes con los infantes, pues temen ser acusadas y perder su empleo, esto genera chicos con carácter caprichoso pues son complacidos en todo lo que quieran.

Hacemos de nuestros hijos unos ‘emperadores’ en nuestros hogares. No les enseñamos los valores de la responsabilidad y la importancia del el esfuerzo, le damos todo lo que quieren sin el mínimo empeño por ganárselo; tienen iPad, Ipods, iPhones, BlackBerry, videojuegos, televisión por cable, internet y ni siquiera supervisamos qué es lo que hacen o a qué información tienen acceso por el uso de estos aparatos tecnológicos. Estamos formando una generación de flojos, el tiempo juzgará nuestros errores.

¿Cómo es posible entonces que pretendamos que sean los educadores los que formen a nuestros hijos? Los docentes en las escuelas y colegios tienen una misión: Enseñar sus materias, obviamente, por su vocación muchos maestros se esfuerzan por orientar a los chicos en cuanto a tratar de que sean mejores ciudadanos, pero muchas veces se convierte en un trabajo solitario.

Yo vengo de una generación donde todavía se usaba la regla en la escuela, donde si el educador te castigaba, de seguro tendrías una reprimenda mucho más fuerte en la casa. Lamentablemente, hoy día un educador castiga a un chiquillo con justa razón y ya se reune un grupo de padres de familia para cerrar la calle y exigir la destitución del ‘abusador’. Realmente es difícil ejercer la profesión de maestro en esas condiciones.

Señores padres de familia, me parece que todavía estamos a tiempo, aún la juventud puede ser guiada a buscar su progreso y superación personal; a aprender a esforzarse para ganar los méritos y así conseguir las cosas, tanto materiales como en su personalidad.

La responsabilidad de educar es de cada familia, en especial de los padres. No debemos dejar esa responsabilidad a otros y menos ser padres permisivos que apadrinan a sus hijos en situaciones donde debe mandar el criterio y respeto a la autoridad.

Vuelvo a recordar, cuando estaba en la escuela secundaria, en el Instituto Fermín Naudeau, todos los estudiantes le tenían un respeto único al inspector, Bosco Frazer, y muchos lo recordamos con cariño. Hace un par de años, salió un chiquillo en plena televisión, en una protesta, gritándole a un señor: “Quítate que tú eres es un simple inspector”, qué decepcionado me sentí en ese momento, de esta generación estudiantil.

Quiero dejar abiertas las siguientes preguntas: ¿Qué futuro queremos para nuestros hijos? ¿Estamos formando ciudadanos responsables? ¿Cómo vemos a nuestros hijos en su vida futura como padres de familia y profesionales? ¿Tienen nuestro hijos las cualidades para ser independientes? Hay muchas otras preguntas que debemos respondernos cotidianamente; es cierto que el trabajo de padre no acaba nunca, pero no es menos cierto que llegará el momento en que debemos ceder a nuestros hijos el timón de la barca de su propia vida, ahí nos daremos cuenta si supimos enseñar a nuestros hijos a navegar sin naufragar. Este es un reto que lanzo…

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Viernes 14 de agosto de 2026