Los modernos hechiceros
Cada vez resulta más frecuente encontrar en algunos medios de comunicación la oferta de productos sobrenaturales que prometen resolver todos los males gracias a los poderes ocultos que poseen. Usted podrá escuchar como mediante la compra de un medallón se le garantiza el éxito en los negocios, o de un perfume que le permitirá amarrar a su compañero sentimental o de un saumerio que le hace ganarse la lotería. Sin ningún escrúpulo, ni regulación legal o ética, se anuncian públicamente aprovechándose de la audiencia incauta que queda envuelta en una dependencia espiritual dañina y costosa. Abundan las predicciones sobre el futuro personal, los consejeros que recomiendan yerbas con propiedades de sanación sin ningún valor medicinal probado científicamente, o los personajes exóticos que anuncian los números que saldrán en el próximo sorteo de la lotería. Todos contribuyen a promover antivalores en una sociedad que espera salir de su miseria gracias a los mágicos talismanes o los pronósticos astrológicos, y no al esfuerzo y al trabajo personal. Los únicos que al final resultan beneficiados son los modernos hechiceros y sus promotores que sacan provecho de explotar la necesidad y la ignorancia popular. Las autoridades deberían castigar a estos vendedores que utilizan publicidad engañosa, ofreciendo promesas que no pueden cumplir.
