Los pecados
La Asamblea Nacional se ha convertido en un escenario conflictivo donde cualquier cosa puede suceder. Los diputados se han perdido el respeto entre ellos y en el Pleno se dicen lo que sea.
El espectáculo es cada vez más deprimente, y ni hablar lo que ocurre en las afueras del Palacio Justo Arosemena. Pueblo contra pueblo enfrentado por los intereses políticos de los mismos diputados que están adentro.
Observar a los diputados panameñistas exigiendo democracia y hablando de paz cuando han sido los principales protagonistas de los altercados en la Asamblea Nacional es irónico.
Cómo pueden pedirle a los ciudadanos tolerancia, y a los pocos minutos dar órdenes a sus seguidores para que fomenten la violencia.
Deben ser más honestos y admitirles a los panameños que las reformas electorales afectan directamente sus aspiraciones políticas.
Los principales interesados en tumbar cualquier intento de reforma del Código Electoral en lo relacionado al voto en plancha son el Partido Revolucionario Democrático y el panameñismo.
Piensan realmente que los panameños que no participan de la política partidista les interesa si se escogen los diputados por el voto en plancha o de forma selectiva.
Si se sienten seguros de la aceptación que tienen en sus respectivos circuitos, permitan que los electores decidan quién los representa en la Asamblea Nacional.
Por qué razón le piden al pueblo apoyo y que se tomen la Asamblea Nacional. No es ético provocar un clima de confrontación para defender los intereses de sus partidos.
Deberían sentir algo de pena al pararse en su curul y comenzar a proponer proyectos inventados solo para dilatar la discusión de las reformas electorales. Es triste.
