Los perdedores
Un reducido grupo de estudiantes que no sobrepasa las 40 personas dejó sin clases a más de 10 mil universitarios. Aunque resulte irónico, es la gran verdad.
Cuando unos cuántos revoltosos son protagonistas de actos vandálicos y altercados -que han dejado a personas en el hospital- es momento de reflexionar sobre las saciones y los controles que existen en esa universidad.
Es injusto para la mayoría de los estudiantes que tienen ganas de superarse y salir adelante a través de la educación.
Cómo puede ser posible que estos personajes se tomen las instalaciones de la principal casa de estudios superiores del país. No tienen ningún respeto por las autoridades ni por sus compañeros.
El esfuerzo que están haciendo cientos de estudiantes para terminar una carrera y ser profesionales de éxito se paraliza de forma abrupta por culpa de estos grupos radicales.
Al revisar el historial de los llamados “dirigentes” estudiantiles, salen a relucir toda clase de irregularidades.
Muchos de ellos son eternos estudiantes con más de 12 años en la Universidad de Panamá. Solo matriculan algunas materias cada semestre, y la mayor parte de su tiempo se lo dedican a sus organizaciones estudiantiles.
¿Pueden ser considerados estudiantes universitarios? Esta pregunta ha quedado en el ambiente desde los últimos incidentes que se registraron dentro del campus.
Algunos de esos mismos estudiantes están involucrados directamente con otras organizaciones sindicales que utilizan la violencia como única alternativa de negociación.
Varios de los dirigentes suspendidos mantienen abiertos procesos por indisciplina, y no son los mejores ejemplos a seguir. Muy triste.
