Los periodistas y el oficio de escribir
En una de las últimas visitas que realicé al recordado maestro don Leonidas Escobar, conversábamos sobre la difícil tarea de escribir de los periodistas, hoy día en que los avances tecnológicos exigen "algo más" de los medios escritos, pues se enfrentan con lectores más instruidos, ávidos no solo de noticias sino de orientación y entretenimiento.
Recordábamos un hermoso pasaje del drama "Betty", del escritor Roberto Muñoz Londoño, en el que un lord y un marino se enfrentan en duelo a muerte en una playa del Mediterráneo, y un filósofo con admonitoria voz les dice: "Guarde el lord su pistola, y su puñal el marino, y convénzanse ambos con palabras, porque las palabras pueden llegar a donde no llega el puñal ni la pistola... al alma".
Esto es precisamente lo que hace más difícil el oficio de escribir, pues la palabra escrita puede llegar al igual que la voz, con su mensaje de bien o de mal, al alma de las personas y herirlas para siempre. De allí que la palabra escrita es superior a la palabra hablada porque graba la ofensa y la materializa.
En nuestros medios escritos, hay que reconocerlo, encontramos muy buenos artículos periodísticos, pero también algunos en los que sobresalen las críticas desmesuradas y exuberantes, en las que no se juzga sino que se agravia. El periodista pareciera olvidarse de que en la sociedad debe ser ético y saber lo que es prójimo, pues son las únicas armas que le pueden poner a su pluma las barreras que le tracen su rumbo hacia el horizonte, que son en este caso el bien común y la verdad.
La sociedad actualmente reclama periodistas luchadores, pero constructivos; rectos, pero no cobardes; comprometidos con la vida y el progreso de esta Nación. Conscientes de su misión, alejados de las fuerzas negativas del egoísmo, del rencor, de la mezquindad y la adulación, que les impiden ser sembradores de altas ideas.
El arte de escribir no es fácil y muchas veces es incomprendido y riesgoso, pues varios periodistas han derramado su sangre por amor a la profesión, pero es un oficio que también les ha dado muchas satisfacciones y alegrías, como poder encender una luz de esperanza en medio de la oscuridad del mundo.
Hoy, cuando se conmemora el Día del Periodista, les extiendo mis sinceras felicitaciones y que los homenajes que reciban en esta fecha les sirvan para continuar su misión con valor, dignidad, entusiasmo y, sobre todo, amor, y que jamás se aparten de los fueros incontrovertibles de la verdad.
