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Los “pinchazos” a la conciencia


Estamos en la era de la privacidad compartida. Está de moda tener facebook, para comunicarnos con amigos y seres queridos; Twitter, para saber qué están haciendo otras personas; LinkedIn, con los perfiles u hojas de vida de profesionales; o YouTube, para los que son o quieren ser famosos. Las redes sociales que el Internet facilita, nos permiten acceder a información sobre personajes públicos y políticos criollos.

Este tema despierta pasiones y en mí, mucha curiosidad; porque recientemente fui víctima de alguien que se hizo pasar por mí en Facebook. Me enteré porque mis amigas me comentaron que habían aceptado mi invitación. Tuve que abrir una cuenta para denunciar que habían suplantado mi identidad y al cabo de tres semanas, el perfil falso desapareció; pero el “ladrón o ladrona” de personalidad, dejó su huella en varias páginas que han sido creadas para hablar de política.

Esto es tan sólo un espinita del inmenso rosal; pues si pone en Google el nombre de algún famoso del patio, encontrará chismes e información con fines difamatorios. No importan los sentimientos y mucho menos la vida privada. No existe eso del honor y la reputación.

Para colmo de males, me vienen ahora con la historia de que supuestamente están pinchando los teléfonos. Me llama la atención que quienes lo denuncian, expresan lo que piensan y lo que no piensan, a través de los medios de comunicación. Conozco a uno que puso en su contestadora: -“Hola este celular está interceptado, cuidado con lo que dice”. - ¿Tener cuidado con lo que se dice? A mi me parece que estos rumores de supuestas escuchas telefónicas, han generado un pinchazo a la conciencia. No soy maleante y no tengo miedo de aceptar que dije lo que dije; mi teléfono no está pinchado.