Los Presidenciables
Ya empiezan a barajarse los nombres de los posibles candidatos a la Presidencia para el 2014. Parece que es muy temprano, pero la carrera que viene no será nada fácil.
En este juego de azar, donde las reglas siempre son claras, el pueblo tiene la última palabra. Tal como ocurre en un deporte mental, se pone a prueba la inteligencia y capacidad (de los electores) para seleccionar las mejores cartas o las menos peores. Algunos escogerán según su percepción o intuición, mientras que los más experimentados y los sensatos, considerarán las probabilidades y jugarán a la defensiva, con la esperanza de lograr un buen resultado.
Hay que votar a conciencia. Hay que conocer las propuestas de los candidatos. Su trayectoria, liderazgo, logros alcanzados y méritos. Miremos su expresión corporal, su mirada, su manera de hablar y si contesta sin rodeos las preguntas de los periodistas. Si tiene que leer siempre los discursos o si habla, desarrolla y transmite sus ideas, su visión del país que desea construir, a partir de las necesidades reales.
Podemos hablar bellezas de todos los presidenciables o mencionar otros nombres que no han sonado en las encuesta y aún así no tendremos una respuesta clara sobre qué quiere la gente, porque los problemas que tenemos hoy, quizás ya no sean los temas que preocupen dentro de cuatro años.
Faltan espacios de verdadera participación ciudadana donde podamos cuestionar a los candidatos sobre los temas de interés nacional. Los medios tienen un papel importante: promover los debates y mantener el balance en sus segmentos o secciones de política, darle igual espacio o tiempo a los candidatos presidenciales.
Los presidenciables han aprovechado una temporada de mucho raiting, pero el tema se irá apagando. Ya vienen las Fiestas Patrias, Navidad.
El voto castigo, ¿a quién castiga?
