Los problemas del dragón y la economía panameña
Entre los factores que recientemente han conseguido dinamizar el crecimiento de la economía, sosteniendo el modelo extrovertido que la caracteriza, se debe destacar la notable expansión de la Zona Libre de Colón (ZLC). Esta no solo fue capaz de incrementar el valor de su movimiento comercial total en cerca de 12.7% durante el 2010, sino de mantener este impulso expansivo en el 2011. De acuerdo a datos disponibles para ese año se puede observar que dicha zona franca mostraba a octubre un incremento anual del 14.3% en el valor del movimiento comercial total y, lo que es muy importante, del 13.5% en el de sus reexportaciones.
La ZLC se encuentra notablemente vinculada a la República Popular de China (RPC). Lo primordial en este caso, sin embargo, no es tanto recordar que en el 2010 las adquisiciones de la ZLC provenientes de la misma alcanzaron a B/. 3,683 millones, que representan el 35.7% del total de sus importaciones. Lo más importante a destacar en la actual coyuntura es la dependencia que tienen sus exportaciones de la situación económica de los países del área. Así, por ejemplo, de sus reexportaciones registradas en el 2010 el 55.7% se dirigieron a Suramérica y Centroamérica. A esto se debe agregar que, tal como es conocido, la dinámica reciente de estos países está vinculada de manera muy estrecha a la demanda de productos primarios por parte de la RPC. No es casual, entonces, que un reciente estudio el BID sobre cinco importantes economías latinoamericanas haya concluido que el probable impacto negativo de un posible choque económico adverso en la RPC se haya triplicado desde aproximadamente 1995.
Teniendo esto en cuenta no deja de preocupar algunas expectativas que apuntan hacia una desaceleración de la economía de China. Se trata, en primer lugar, de los problemas originados en la situación de la Zona Euro, así como de las complicaciones que estas podrían tener sobre los Estados Unidos, los cual tienen la capacidad de impactar negativamente la demanda global que sostiene al sector de exportaciones de China. Se trata, en segundo lugar, de la posibilidad, destacada recientemente por Paul Krugman, de que este país se encuentre enfrentando una situación de estallido de su peculiar burbuja inmobiliaria, con sus potenciales efectos negativos sobre el nivel de actividad, sobre todo si se tiene en cuenta la presencia de un verdadero sector bancario subterráneo no regulado. No menos importante, tal como lo ha enfatizado David Harvey, es subrayar que existe una clara sobreinversión en diversos sectores de la economía de la RPC, por lo que no es fácil esperar altos índices de inversión en forma indefinida. También debe quedar claro que no resulta sencillo compensar todo esto con más consumo privado, habida cuenta que en este país el consumo personal chino alcanza apenas al 35% del PIB.
Se trata, a final de cuenta, de otra vulnerabilidad para el modelo de acumulación extrovertido y excluyente que caracteriza a nuestra economía. Frente a esta situación, que ameritaría un seguimiento cuidadoso, las autoridades económicas locales muestran ignorancia e incapacidad.
Economista.
