Los retos de Ollanta Humala
Una vez culminado el proceso electoral, en el que participaron cerca de 20 millones de ciudadanos, los resultados favorecieron a Ollanta Humala, quien tendrá el enorme desafío de asumir el próximo gobierno del Perú a partir del 28 de julio. Lo que se perfila de ahora en adelante es una serie de retos que deberá asumir de forma responsable.
El Perú tiene una sociedad profundamente fragmentada. Durante esta última contienda política el país llegó a una polarización nunca antes vista. Por eso Humala tiene el imperativo ético de reconciliar a todos los peruanos, al margen de su condición política, teniendo en cuenta que casi la mitad de los votantes no comparten con sus propuestas. Es lamentable la cantidad de intolerancia, racismo e insultos proferidos en las redes sociales. Humala debe tender puentes con todos los partidos políticos y agrupaciones sociales para llegar a consensos en beneficio de todos.
Otro aspecto relevante es resolver cualquier tipo de incertidumbre en el plano económico. Para eso, debe informar quién será su ministro de Economía, el jefe de su Gabinete y del Banco Central de Reserva. Los días previos a la elección, Humala habló de una redistribución de la riqueza que permita una mejora sustantiva en los más pobres. A ello se añade la ejecución de algunos programas sociales. Es positivo que la economía tenga un hondo sentido social, situación que no logró Toledo en su momento, pero se debe aclarar de qué forma se financiarán esas iniciativas dirigidas a los más pobres. Humala debe garantizar que se respetarán los tratados de libre comercio firmados con varios países y que se mantendrá una disciplina fiscal coherente.
Los simpatizantes de Humala precisaron que debe cumplir las promesas hechas durante la campaña. Por eso, Humala está sometido a una presión social muy fuerte por satisfacer las demandas de la población y por otro lado, a la obligación de asumir un manejo responsable de la economía que respete la libertad de empresa, así como la inversión privada y extranjera. Una de las grandes debilidades del Estado peruano son sus instituciones. Ese debe ser un tema impostergable a resolver.
Junto a las garantías de un crecimiento económico sostenido, Humala deberá ser el protagonista de un cambio que permita mejorar la calidad educativa. Humala tiene la oportunidad de convertirse en un gobierno de centro izquierda moderada que continúe las políticas económicas exitosas y cambie aquellas que merezcan una reforma sin poner en riesgo la estabilidad y el crecimiento de Perú.
