Los ricos y el mercado
Alejandro A. Tagliavini | Miembro del Global Prosperity, de Oakland
Los superricos no son un resultado natural del mercado, sino que este tiende a nivelar las fortunas y a dar infinitas chances a cada persona. Time elaboró un ranking de las personas de toda la historia que alcanzaron las mayores fortunas del mundo, luego de entrevistar a historiadores y economistas. Comenzando desde atrás, el décimo en riqueza habría sido el conquistador Genghis Khan (1162-1227), que fundó el primer imperio mongol. Lo supera Bill Gates (1955- ), fundador de Microsoft, en el puesto nueve, que acumula US$ 79.9 mil millones, considerada la persona más rica del planeta hoy. En el octavo lugar, Alan Rufus (1040-1093), sobrino de Guillermo el Conquistador, a quien se unió en la conquista de Normandía. Su riqueza llegó a los US$ 194 mil millones. En el séptimo lugar, John D. Rockefeller (1839-1937) que acumuló US$ 341 mil millones con Standard Oil. Llegó a controlar 90% de la producción petrolera norteamericana.
Sexto aparece Andrew Carnegie (1835-1919), considerado el norteamericano más rico de la historia. Inmigrante escocés, vendió su compañía, US Steel, a JP Morgan por US$ 480 mil millones, equivalente al 2.1% del PIB del país. En el quinto puesto, Joseph Stalin, todopoderoso de la URSS a la que controlaba cuando representaba el 9.6% del PIB mundial.
En el cuarto puesto estaría Akbar I (1542-1605), de India, que controló el imperio mogol cuando representaba un cuarto de la producción económica mundial. Tercero aparece el emperador chino Song Shenzong (1048-1085), cuya fortuna se basaba en el dominio de un imperio que controlaba cerca del 25% del PIB mundial y provenía tanto de sus innovaciones tecnológicas como de su extrema habilidad para la recaudación tributaria.
El segundo más rico de la historia habría sido César Augusto (63 a.C.-14 d.C.), que acumuló lo que hoy serían unos US$ 4.6 billones. No solo estuvo a cargo del imperio romano, que llegó a representar casi el 30% del PIB global, sino que se habría hecho con una quinta parte de la economía imperial. Y Mansa Musa, de Malí, (1280-1337) rey de Tombuctú, mayor productor de oro del mundo y la persona más adinerada de la historia, explica Rudolph Ware, de la Universidad de Michigan.
De esta lista, siete hicieron su fortuna utilizando las armas del Estado. Los otros, empresarios privados, la consiguieron a base de privilegios que les dio el Gobierno “regulando” el mercado a su favor. Microsoft se enriqueció, gracias a las leyes de “derecho de autor” que otorga el monopolio de una idea al más rápido en presentarse en la oficina de patentes.
El mercado natural, en cambio, prevé una sana competencia —con base en la oferta y demanda— de modo que, cuando alguien está consiguiendo mucho dinero, atrae a otros al mismo negocio repartiendo su rentabilidad entre muchos. Por eso John D. Rockefeller llegó a afirmar que "la competencia es un pecado, y procederemos a eliminarla".