Los scouts en sus 100 años
Durante los últimos años nuestro país ha vivido una serie de dificultades como producto de la falta de valores, la irresponsabilidad social y una serie de controversias que han generado secuelas negativas en la sociedad panameña. Lo más triste es que quienes han sufrido estos efectos han sido niños y jóvenes, de los cuales muchos han pagado con su vida.
Pero no se debe culpar a quienes estén más cercanos sino buscar alternativas que beneficien a nuestros jóvenes y niños, con la finalidad de que algún día sean hombres y mujeres al servicio de Dios y la nación con actitudes positivas que contribuyan al engrandecimiento de la República.
Toda sociedad se rige por normas que conllevan transformación y desafíos. Es por ello que para formar verdaderos ciudadanos es necesario proyectar innovaciones en la juventud, permitiendo cambiar sus vidas como lo expresara el fundador del Movimiento Scout hace 100 años, Baden Powell, quien a principios del siglo XX pensó que educar a los niños en contacto con la naturaleza les haría “mejores personas”. Desde entonces mucho ha evolucionado el Movimiento Scout Mundial, pero lo que no ha cambiado son las posibilidades de diversión que ofrece a niños entre 6 y 19 años: Todas estas actividades permiten que los jóvenes y niños mantengan una actitud de ser buenos ciudadanos desafiando los retos y condiciones negativas que la sociedad les impone.
Así, los scouts no solo son una fuente inagotable de diversión o un lugar de ocio alternativo, también son una propuesta de educación en valores y de crecimiento personal, donde el papel de los padres, el diálogo y el respeto son elementos fundamentales, acompañados de los verdaderos principios cristianos que todo niño y joven deben tener, tal como lo expresa la promesa del movimiento: “Prometo ser lo mejor, amar a Dios, a mi país y cumplir la ley de la manada”.
La clave está en el “espíritu scout”, que cada niño descubra la importancia de la naturaleza, el compañerismo y la lucha por ser cada día mejor como forma de vida. Por eso, entre otras cosas, los scouts se comprometen a hacer cada día una buena acción y “dejar el mundo en mejores condiciones que lo encontraron. Al cumplir 100 años el Movimiento Scout en Panamá es necesario enfatizar positivamente que nuestros hijos se formen con verdadera disciplina para que puedan llegar a ser buenos hombres y mujeres al servicio de Dios, la Familia y la Nación.