Los valores en la juventud
Cuando hablamos de valores cívicos y morales, debemos mirar hacia la juventud que está necesitada de una enseñanza de nuestra parte para conocerlos y vivir de acuerdo a los mismos. Por esto es importante escuchar lo que ellos tengan que decirnos para estar al día con sus sentimientos y su manera de pensar.
La brecha generacional que existe entre esta juventud y nosotros es grande. Tal vez, cuando tuvimos su edad, la relación era diferente y, es importante pensar que no siempre lo que tuvimos en la juventud ha sido lo mejor. De allí la importancia de comprender su manera de ser, de vestir, de hablar y de representar los valores cívicos y morales. Debemos estar conscientes de que en ellos están presentes; que lo demuestren en otra manera, es comprensible, por lo que es mejor acercarnos y preguntarles: “Qué es para ustedes la honestidad, la gratitud, la amistad, el respeto y otros más”. ¿Han visto en sus hogares o en las escuelas ejemplos que les gustaría imitar? Si nos responden que no los conocen, y estuvieran fuera de los parámetros internacionales de los valores, tendremos la obligación de mostrarles el camino correcto que deben seguir para aprender su significado, su alcance. Es por esto que el ejemplo es la mejor forma de enseñarlos: actúa como piensas y haz lo que predicas.
No olvidemos que la juventud es la esperanza de la patria; cada vez que algún joven falla, perdemos una pieza del rompecabezas de la vida. Cuando los jóvenes no tienen una orientación correcta, el país llora porque sabe que no cuenta con ellos para completar lo que necesita en su desarrollo moral y social. La patria sucumbe y nosotros, sus hombres y mujeres desaparecemos espiritualmente.
Durante los últimos años, muchos jóvenes han muerto en la violencia del país y en accidentes automovilísticos. Al ser ellos el futuro de la patria, estamos perdiendo esa posibilidad y seremos una nación solo con presente. Tal vez nosotros los padres no hemos tenido la responsabilidad de enseñar los valores a los jóvenes y estos los invierten y los deterioran o ignoran, dando más importancia a lo material, al consumismo, a una manera superficial de vivir sin pensar en las prioridades de la vida. Pareciera que esa juventud no estuviera preparada para vivir y más bien sí lo está para morir, para las aventuras, para el peligro y en ellos sucumben. Amemos la juventud y ella será recuperada.
marisin.villalaz@gmail.com
