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Los valores y las normas

Por: Redacción 10/12/2014

Estudiante de la U. Interamericana de Panamá

En Panamá, los valores y las normas de conducta están bien establecidos; el problema radica en que los valores de nuestra sociedad no están bien fortalecidos y este es un cáncer a nivel nacional que ha estado invadiendo nuestra comunidad y sin darnos cuenta, hemos permitido que entre en nuestros hogares.

Nos equivocamos pensando que la falta de valores solo se ve en alguien que mata, roba o extorsiona, y no es así, muchas veces la falta de valores se refleja en un niño que le falta el respeto a su madre o un joven que cuando saluda en vez de decir buenos días o buenas tardes dice que sopá o qué es lo que es, señores hay que despertar y buscar alternativas viables que nos ayuden a fortalecer las familias que aunque muchos quieran decir que ya no está de moda que la familia sea el núcleo del hogar, a mi parecer es una institución que nunca debería faltar en nuestra sociedad.

Uno de los peores ejemplos que tenemos en este país son los políticos, cuando un panameño escucha la palabra político, curiosamente a su mente se liga la palabra corrupción, y esto es triste porque ellos deberían reflejar decoro, decencia y honor, pues se hacen llamar honorables diputados u honorables alcaldes o su excelencia señor presidente. Deben procurar trasparencia en el cargo que ostentan y tratar de limpiar la imagen de la Asamblea Nacional y demás cargos públicos a través de la transparencia en todo lo que hagan.

Nuestro país está viviendo momentos trascendentales en los cuales los valores son puestos a prueba por las necesidades económicas del panameño de a pie. Ser una persona íntegra no es fácil, pero es la mejor manera de salir adelante y de triunfar. La búsqueda del sueño de los más necesitados comienza desde niños, cuando sus padres lo primero que tratan de inculcarles es que estudien para que sean alguien en la vida. Es necesario enfocarnos más en las pequeñas necesidades que en las grandes obras de estructuras que no son malas, son necesarias y que hay que suplir, pero pongamos en la balanza qué es lo más importante.

Ser panameños es un orgullo y un honor, hagamos que valga la pena que Dios nos haya dado la oportunidad de vivir en el mejor país del mundo; un Panamá libre y soberano y digno de la admiración y el respeto de muchos.

Para lograr mejores tiempos necesitamos de la ayuda de todos sin distinción de raza, posición social o ideología. Fortalezcamos la familia, eduquemos a nuestros hijos, respetemos las normas y seamos tolerantes los unos con los otros. Dios bendiga a Panamá.

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Jueves 6 de agosto de 2026