Los Wikileaks
Panamá América editorializó sobre este tema desde que apareció, llamando la atención sobre las fisuras evidentes en el poder del establecimiento norteamericano. Más que grietas en el sistema de seguridad estadounidense, los wikileaks evidenciaron desde un principio la presencia de una corriente que en ese país parece inconforme con los métodos utilizados por la principal potencia mundial en su papel de policía del mundo, o inconforme con el actual grupo que los ejerce. Por su propia naturaleza y liderazgo mundial, Estados Unidos podría estar ante un fenómeno de incidencias, no solo en su comportamiento político, sino en el de sus aliados y en consecuencia propiciar algunos contratiempos en las relaciones internacionales. Espiar en la ONU, afectar las hojas de vida de políticos ingleses, rusos, alemanes y afganos no es un componente fácil de digerir, ni siquiera justificado en aquello de que todo el mundo sabía o sospechaba que esas han sido las reglas que prevalecen en las dialécticas relaciones entre Estados. Quienes filtraron al mundo los secretos del Pentágono parecen dar una voz de alerta sobre un tema que apenas despunta, y que seguramente reserva muchas sorpresas o confirmaciones para la opinión pública mundial. La denuncia parece destinada a interesar a esa otra parte del mundo que ha estado al margen de maniobras, cuyos artífices seguramente preparan en este instante un contra ataque de envergadura colosal.
