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Lucha antidrogas: un fiasco para entretener a las masas


Recientemente conocimos a través de Reporte índigo uno de los tratos más escandalosos efectuados entre las autoridades norteamericanas y los capos mexicanos del Cartel de Sinaloa. Estas negociaciones sostenidas en los últimos 11 años entre la ya desprestigiada DEA y los narcos, conllevan impunidad para traficar miles de toneladas de droga a los EE.UU. a cambio de información sobre los carteles enemigos.

Un escándalo del que hubo duda de su existencia, termina rematándola el hijo del Mayo Zambada, el Vicentillo, extraditado a los EE.UU. En su declaración ante la Corte, Zambada hijo informó que su cartel recibió inmunidad y carta blanca para traficar droga, trato efectuado con uno de sus más estrechos colaboradores que se renovaba año tras año, y por más ridículo que se sea, continúa vigente hasta diciembre de 2011.

El Vicentillo otorgó pruebas del acuerdo; argumentó que sostuvo una reunión en un hotel de la capital mexicana con agentes de la DEA bajo la aprobación del departamento de justicia de Washington. El gobierno norteamericano terminó por reconocer sus inaceptables acuerdos con la cúpula del Cartel de Sinaloa.

Igual de inaceptable, indigno, hipócrita y corrupta resultó la operación “Rápido y Furioso” mediante la cual la oficina Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF) logró introducir a México más de 2 mil armas dirigidas al crimen organizado de las que perdió seguimiento. La operación resultó ser uno de los mayores encubrimientos de Washington que conocía del hecho y hasta lo financió. Las armas quedaron en manos del criminales y varios oficiales norteamericanos fueron tiroteados con ellas.

Lo anterior me recuerda al caso Brewster, donde aparecieron papeles falsos de la embajada de los E.E.UU. sobre los análisis forenses a nombre del FBI. Un caso que ni las autoridades panameñas y/o estadounidenses han querido esclarecer. ¿Quién lo mató y por qué? ¿Será esta parte de otra operación en extremo vergonzosa dirigida por el norte con participación de las autoridades panameñas?

Hay algo más claro después de todo, el negocio de las drogas está controlado por altas esferas gubernamentales y fuerzas poderosas en el mundo. Los gobiernos se han dado cuenta que la droga produce dinero y es un gran negocio. Los grandes planes antidroga resultan ser una verdadera farsa si tomamos en cuenta lo anterior y que hablamos de uno de los negocios más rentables del mundo con consumidores fijos, alta demanda, mercados atractivos y nuevos adeptos.

¿Cómo acabar este gran negocio ilícito del que también parecen colectar sus réditos quienes supuestamente luchan contra él?

Periodista.