Lucha armada
Desde el inicio del golpe de Estado de Fulgencio Batista se proclamó la lucha popular y revolucionaria que tomó el sesgo de la lucha armada. La dirigencia de la Federación Estudiantil Universitaria, presidida por José Antonio Echeverría, estudiante de arquitectura, y la Generación del Centenario del Apóstol José Martí, liderada por Fidel Castro, decidieron y organizaron los primeros preparativos. La sede universitaria fue el marco inicial, incluyendo la Marcha de las Antorchas, en horas de la noche, hasta el mausoleo martiano, en la conmemoración de aquél aniversario, en disposición mancomunada estudiantes y miembros de la llamada generación del centenario. Aquella lucha armada, sangrienta ante el genocidio de la dictadura, alcanzó veinte mil vidas, estimados por el semanario "Bohemia".
Los bombardeos sobre zonas rurales, los continuos asesinatos a lo largo del país, los levantamientos insurreccionales en Santiago de Cuba y Cienfuegos, las matanzas en el cuartel Goicuría, los asaltos al Palacio Presidencial, cuarteles Moncada y Bayamo, los desembarcos del Corintia y Granma, acciones revolucionarias escenarios de tantos otros genocidios, avalan los estimados. Incluso el jefe de la Policía Nacional, Salas Cañizares, asesinó a todos los revolucionarios asilados en la embajada haitiana, en La Habana. A estos extremos llegaba el terrorismo dictatorial. Prácticamente no había prisioneros. En la misma medida que se desataba la criminalidad dictatorial, paralelamente crecía la lucha armada. Las víctimas principales eran la juventud y gran parte del pueblo beligerante, también inocentes.
El apoyo en armas a la dictadura, aprovisionamiento a los aviones genocidas, no faltaban a nombre de la democracia y las permanentes farsas electorales para la perpetuidad del régimen. Además, los politiqueros, incluyendo protectores de Batista, que a última hora junto a los restos del ejército, intentaron sabotear el triunfo revolucionario, describieron el panorama.
Los mismos que sufrieron la segunda derrota en playa Girón.
En resumen, es este el verdadero contexto de la lucha armada en la isla mayor del Caribe.
Los regímenes dictatoriales colmaron el continente, durante el siglo XX, con características y genocidios similares. Las respuestas fueron las luchas armadas en distintas naciones, con éxito en Cuba y Nicaragua.
Las estrategias en los movimientos revolucionarios, sin entrar en mayores detalles, estuvieron en la capacidad de las vanguardias políticas en la conducción de la lucha armada incorporando progresivamente sendos pueblos.
Es preciso agregar los nombres de los virtuales líderes en ambos procesos armados enmarcados en la Historia, José Martí y Augusto César Sandino. / Arquitecto y periodista.