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Lucha callejera en la ciudad de Colón


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Nuestra segunda provincia de la República de Panamá y concretamente la ciudad principal del Atlántico, se batió en una lucha callejera defendiendo lo que ellos consideran su patrimonio, que iba a ser puesto a la venta a los actuales usuarios , en su mayoría extranjeros.

Se dieron varios días de luchas que fueron acuerpados por organizaciones sindicales que demostraron su fuerza “el músculo fuerte de la izquierda del Suntracs” para adueñarse de las calles de la capital, lo cual no es buen signo. E l resultado hasta ahora fue el caos y el vandalismo en Colón con el correspondiente saqueo y destrucción de bienes particulares conjuntamente con personas heridas e incluso víctimas mortales.

La objetividad de lo que está sucediendo no la podemos tener, ya que dos de los rotativos publican cosas opuestas siguiendo la dirección política de sus dueños. Mi impresión es que la explosión social de Colón es algo que siempre estuvo por esperarse, desde que se fueron los gringos, ya que sus asuntos casi nunca llegan a ningún acuerdo y siempre amenazando violencia y no soluciones.

Por lo tanto, en todo momentos respaldamos la acción del Episcopado católico colonense, que estando más cerca de los hechos, propugnó a favor del diálogo, en el que no hubiera vencedores ni vencidos.

Si el proyecto no era creíble y por tanto no lo querían los colonenses, entonces había que desistir y esperar a que las cosas volvieran a la calma.

La historia de Panamá es ciertamente ondulatoria, de momentos de euforia y de momentos de derrotas y conflictos. Totalmente inestable. Así es, así ha sido y así será. No lo podemos evitar, así somos y toda iniciativa se verá sometida a esa ley ondulatoria. Condición sine qua non para progresar es fomentar la paz y no andar buscando confrontación a que desembocaríamos en la guerra de guerrillas que tanto le gusta a cierto sector de panameños, a pesar de que este método ya ha sido superado por lo inútil e ineficaz que ha resultado. Hay que hacer andar el país, pero sin engañar, y asistiendo a aquellos que han sido abandonados.

Si Colón ha sido burlado tantas veces, estos gobiernos que se precian de realizaciones, que cumplan con hechos las reformas que necesita Colón siguiendo las prioridades y no gestiones faraónicas que nada más sirve para saciar vanidades. El que busca el peligro perece en él, dice el Libro de la Sabiduría, aunque el prurito de muchos es querer jugar con fuego con los resultados sabidos. Ojalá la cordura prospere en esta desavenencia que tantos dolores de cabeza ha producido. Paz, paz, paz...

Sacerdote jesuita.

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Martes 18 de agosto de 2026