Lucha frontal
Además de los serios problemas migratorios que se registran en las fronteras de Panamá, también existen organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico y al contrabando.
Sus actividades ilícitas ponen en riesgo a cientos de panameños que deben convivir, en muchas ocasiones, con estos grupos criminales que actúan al margen de la ley.
Las fronteras panameñas siguen siendo vulnerables, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por minimizar el contrabando de productos y el trasiego de drogas.
Los organismos de seguridad han implementado programas fronterizos para reducir los pasos ilegales que se extienden a lo largo de la zona fronteriza con Costa Rica. Incluso se ha logrado determinar que en esa frontera también están moviéndose bandas delincuenciales de Centroamérica.
Todo gira alrededor de la droga que procede de Colombia y que es traficada en la mayoría de los casos por Darién.
La presencia policial es mayor que en otros años, pero todavía no es suficiente tomando en consideración la capacidad de operación de los criminales.
En los últimos años también se ha logrado incrementar la vigilancia en alta mar con estaciones aeronavales que permiten monitorear cualquier actividad irregular.
Panamá juega un papel estratégico en la lucha contra el narcotráfico y así lo han reconocido otros países de la región. Está comprobado que muchos de los crímenes que se comenten en el país guardan relación con el narcotráfico. Si se logra minimizar las actividades de estos grupos delincuenciales se garantizará un ambiente más saludable para los ciudadanos.
Es un asunto complejo en el que no existe ni un minuto de tregua. La lucha debe ser frontal.
