Lucha indígena: un ‘Frankenstein’ que podría tornarse incontrolable
Según la novela, es el nombre que el científico le dio a aquel ser humanoide y sobrenatural que creó pero que finalmente, al no poderlo controlar, murió asesinado por él. Esto es precisamente lo que están haciendo algunos políticos inconsecuentes y medios de divulgación a quienes pareciera no preocuparles mucho el país, sino sus mezquinos intereses, debido al manejo politiquero que se le está dando al tema de las rebeliones indígenas de Changuinola y Chiriquí que, por lo demás, son áreas económicamente deprimidas debido a la penetración comunista en sus sindicatos, que logró destruir sus fuentes de trabajo. Quiero decir que por oponerse al Gobierno y debido al apoyo irrestricto que le están dando a estas etnias al aceptar y apoyar todas sus tropelías, están creando un monstruo que podría tornarse incontrolable.
Después de este claro triunfo de los indígenas al sobrepasar nuestra constitución y leyes, se han percatado de que tienen mucho apoyo y fuerza, aunque no tengan razón, y vimos que sus aspiraciones fueron incrementándose a medida que sentían el respaldo de los inconsecuentes.
¿Cuál será el límite? Reconozco la disciplina y espíritu de lucha demostrado por su pueblo al defender lo que ellos creen que les conviene, aunque estoy totalmente en desacuerdo con el método usado. Afirman que estaban defendiendo a su Madre Tierra en búsqueda de que ninguno de los recursos naturales de la comarca sea alterado. Imagínense que el resto de los panameños pensemos igual: tendríamos que destruir nuestras ciudades y carreteras para sembrar selvas, cerrar el canal y sus embalses, las áreas de tierras productivas, prescindir de la ganadería, del lago Bayano, y otros; pues aunque no nos guste, el desarrollo forzosamente conlleva la alteración de la naturaleza.
¿Andaríamos a pie porque son contaminantes los automóviles? ¿Qué comeríamos? porque ellos no producen nada. Dicen, y lo aceptan los que los apoyan, que no quieren alterar los bosques, pero en la comarca existen inmensos territorios despoblados de vegetación arbórea aptos para sembrar bosques artificiales con maderables y de los otros, que los beneficiarían a ellos mismos y a todo el país, pero allá nadie siembra nada, ni siquiera sus propios alimentos. Ello se debe al absurdo principio de la tierra comunal (comunismo improductivo), pues aquellos de ellos que pudieran tener una veta empresarial no se atreverán a sembrar ni producir nada porque por la no propiedad privada, terminarían perdiendo su esfuerzo.
Les queda, entonces, la más fácil alternativa que es depender del Estado Benefactor, o sea, los que no somos indígenas.
Con lo ocurrido recientemente, nos podemos estar condenando a cargar indefinidamente con esta numerosa población que, a menos que cambien su cultura jamás progresarán. En todos los países americanos los indígenas son, sin duda alguna, el grupo étnico más atrasado y pobre de todos, como resultado de la ideología de la propiedad comunal.
Donde exista el lucro personal puede existir pobreza, pero también habrá riqueza y desarrollo, pero donde se proscriba tal lucro solo reinará la pobreza y subdesarrollo, como lo hemos visto en países comunistas.
Pero la demagogia politiquera hace todo lo posible para que esa etnia panameña permanezca marginada y pobre. Tenemos que vigilar a este Frankenstein en ciernes.
Empresario.
