Macri y Macron
El curso de la historia es fuente de inspiración universal para evitar perder el tiempo precioso que tenemos frente a nuestra corta existencia, cuando se logra afianzar las bases de una historia universal al estilo cartesiano, entonces, además de jugar con fuego, nos quemamos positivamente, porque la experiencia nos ayuda a descubrir la razón de esa historia y así entender mejor a los seres humanos.
En 1936, Argentina era el granero de una Europa en ruinas, la palabra argentina viene del latín argentum (río La Plata), hace años atrás pudimos observar un mapa mundi original pintado de 1556, en el viejo castillo del amigo Guy De Camaret, en Saint-Paul-Trois-Chateaux, en el Tricastin galo, que describía a Suramérica (donde hoy se encuentra Argentina), como "Terra Argentea". En efecto, Argentina nació de pie por su nombre y su riqueza desde que apareció en el primer mapa del mundo, hace muchos siglos. ("Crea fama y acuéstate a dormir").
Han pasado ochenta años de esa gran época en que era más barato vivir en Europa que en Argentina. Se trataba de la China Verde del siglo pasado, cuando usted recorre la Terra Argentea, observa los vestigios de esa gloria pasada, dándole la sensación de que un día el monstruo dormido se despertará de nuevo, porque es un país atractivo con raíces bien plantadas.
Allí fue recibido Arnulfo Arias en 1941 (hace 74 años), cuando fue expulsado de México por orden de los americanos.
Ahora en el año 2016, pareciera que Argentina sale a buscar los vestigios de esa época de antaño, al elegir un presidente, que nos hace recordar, la época d'argent de los años 30 del siglo pasado, como si fuera el inicio de algo, al menos: "Europa está enredada" nuevamente.
IR A ARGENTINA A VER LOS LOGROS DE MACRI, TIENE MUCHA LÓGICA PARA EL ACTUAL PRESIDENTE GALO, LO CIERTO ES QUE YA LE AVISÓ A MACRI, QUE ESTARÍA VISITÁNDOLO EN FEBRERO PRÓXIMO, A VER SI ENCUENTRA LA ÚLTIMA COCA COLA DEL DESIERTO, QUE LE SALVARÁ LA VIDA POLÍTICA QUE TIENE.
Una coincidencia en las relaciones bilaterales entre Argentina y Francia, dos personajes políticos que se asemejan mucho a pesar de encontrarse a más de ocho mil kilómetros de distancia, ellos son: Mauricio Macri y Emmanuel Macron, el primero, presidente actual de Argentina, y el segundo, ministro de Economía y Finanzas de Francia. Ambos pertenecen a dos generaciones diferentes pero tienen un solo norte: incentivar la iniciativa privada, adecentar el papel del Estado, crear empleo y producir para competir en los mercados, respetando el clamor de las mayorías y observando un poder balanceado, aunque no necesariamente equilibrado, ya que la sociedad es dinámica y evoluciona con el tiempo.
Macron como Macri saben nadar entre varias corrientes sin perder el entusiasmo y llegar sanos y salvos a puerto seguro. Ambos son exigentes, dicen lo que piensan y actúan sin tapujo, algo a lo que los clásicos le tienen miedo, es por eso que los quieren y también tienen algunos enemigos.
El laboratorio de Macri ya patentado con los resultados de la alcaldía federal de Buenos Aires, nos cuentan en las inmediaciones de la Rue du Faubourg Saint Honoré en París, sirvió de puente para que Hollande se desplace a la capital argentina en febrero que viene, para ver de cerca el experimento macrista ahora en los predios de la Rosada y los Olivos, incluyendo la gobernación y alcaldía de Buenos Aires. Algo que Hollande no podrá lograr en el 2017 pues acaba de perder la región de la Isla de Francia, hace unas semanas.
Como en 1936, Macri pone a Argentina como ejemplo, en las capitales del Viejo Continente. En el caso de Hollande, la situación es pertinente, pues él enfrentará unas elecciones en el año 2017, con una muy baja popularidad, entonces con este viaje, pretende aprender algo del gran logro de Macri, de unir ("rassembler") fuerzas nacionales diferentes bajo un solo programa y liderazgo eficiente. Lo único que le queda a Hollande para ser reelecto en 18 meses.
Hollande le teme al populismo del FN, con una candidata parecida a la mercurial Cristina Kirchner, el socialista cree que enfrentará a Marina Le Pen en la segunda vuelta, después de dejar acostado a Sarkozy en Neuilly. Entonces, ir a Argentina a ver los logros de Macri, tiene mucha lógica para el actual presidente galo, lo cierto es que ya le avisó a Macri desde el día que asumió como presidente argentino, que estaría visitándolo en febrero próximo, a ver si encuentra la última coca cola del desierto, (en tierras gauchas) que le salvará la vida política que tiene.
Escritor