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Madre naturaleza


El cambio climático ha afectado todos los protocolos de emergencia. Por lo menos así lo ven muchos expertos que reconocen que la naturaleza es impredecible en estos tiempos. Panamá ha disfrutado por muchos años las ventajas de su posición geográfica, por alguna razón los huracanes, terremotos y otros fenómenos no golpean al país como sucede con otros países de la región.

Sin embargo, en los últimos meses los cambios en el medio ambiente han llegado de forma especial a varias provincias del país. En Chiriquí, los ríos han subido de nivel en varias ocasiones, poniendo en apuros a los organismos de rescate y prevención.

Varios puentes han sido arrasados por la furia de algunos ríos, como El Piedra, que han inundado comunidades y provocado estragos en la producción agrícola.

En Barú, el caudaloso río Palo Blanco también causó desastres en los últimos días dejando varios poblados bajo el agua. La mayoría de las zonas afectadas son rurales y dependen de la agricultura, lo que empeora la situación.

En Darién, la historia no ha sido muy diferente y las inundaciones han marginado más a centenares de poblaciones.

Los desastres naturales son una realidad y los gobiernos deben prepararse para atender las emergencias.

No se debe reparar en la inversión de equipos modernos de rescate y en la preparación del personal que labora en las entidades que brindan socorro.

Ha quedado demostrado que los países que realizan un trabajo preventivo y capacitan a sus instituciones públicas pueden ser más eficientes al momento de atender emergencias. Se trata de un trabajo conjunto entre entidades estatales, sociedad civil y organismos internacionales especializados en esta materia.