Maduro: ¿está maduro?
En abril debería darse una nueva elección en la cual Nicolás Maduro, quien reemplazó a Hugo Chávez en la presidencia venezolana, podría ganar cosechando la simpatía popular por el presidente fallecido (en las elecciones regionales de diciembre, el chavismo tuvo un mejor porcentaje que en las presidenciales de octubre debido a la solidaridad ante el mandatario con cáncer).
La oposición tiene a Henrique Capriles, quien derrotó al saliente vicepresidente Elías Jaua por la gobernación de Miranda y quien en octubre quedó a solo 11 puntos debajo de Chávez. Capriles busca captar a parte del electorado chavista planteando que mantendrá varias reformas sociales y que seguirá el camino de Lula (algo que hasta Keiko Fujimori ha sugerido), pero es difícil que el electorado y las FF.AA. le abran las puertas a palacio.
Si Maduro convoca pronto a elecciones y las gana, en un mes tendría la capacidad de revigorizar su movimiento. Un factor clave para el chavismo es el precio de los hidrocarburos. En relación con la década de los noventa, en la cual se generó el malestar que produjo el chavismo, el precio del petróleo es 5 veces mayor y las remesas petroleras se han triplicado.
Sin embargo, casi todas las divisas venezolanas se basan en el oro negro, lo cual ocasiona una ausencia de diversificación industrial y una potencial bomba de tiempo. El chavismo ha logrado gran apoyo dentro de los pobres redistribuyendo una parte de la renta petrolera en “misiones” que han mejorado la educación y salud populares y han hecho que la pobreza caiga a la mitad de la década anterior.
No obstante, la delincuencia y la corrupción crecen en tanto que las tasas de inflación y devaluación están por encima del resto de la región. Mientras el PT brasileño, el Frente Amplio uruguayo o el socialismo chileno han tenido a varios líderes que se han sucedido en la conducción de sus movimientos o gobiernos, el chavismo se ha estructurado y unido en torno a un solo caudillo.
Maduro ha llegado a la vicepresidencia venezolana y luego a la presidencia o a ser candidato del oficialismo sin que medie una elección popular o un proceso de maduración dentro de la base partidaria. Él fue nombrado en su puesto por Chávez. Su autoridad dentro de su movimiento no es unánime y hay pugnas entre él y otros sectores del PSUV (como el de Cabello, líder del legislativo, quien podría haber reclamado el derecho constitucional a ocupar la presidencia transitoria).