Majestuosa obra
El 15 de agosto se celebran en el país dos grandes acontecimientos: los 100 años de la apertura del Canal de Panamá al comercio mundial y 495 años de la fundación de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá.
Esta fecha histórica que marca dos importantes eventos para nuestra nación, más que una coincidencia, resulta ser una necesidad geopolítica que enmarcaba el papel de tránsito y puente del mundo para el cual había sido creado el istmo de Panamá.
Ya desde la época colonial se veía a Panamá, por lo singular de sus características geográficas, como el lugar ideal para construir un canal que facilitara el recorrido entre ambos océanos, pero la tecnología de la época impedía su realización.
Este sueño se logra casi 4 siglos después, cuando en 1914 el vapor Ancón penetró triunfante en el Canal de Panamá, cruzando sus 50 millas del Pacífico al Atlántico, para seguir con la tradición de la vieja ciudad de Panamá, al convertir a nuestro país nuevamente en punto estratégico, acortando las distancias en la comunicación marítima, ahorrando tiempo y especialmente impulsando el crecimiento económico de los países desarrollados.
En la realización de esta magna obra jugaron un papel fundamental los miles de hombres y mujeres que vinieron desde las Antillas, Europa, América y Estados Unidos, ya que en nuestro país no se contaba con la mano de obra necesaria para tan ambicioso proyecto.
A estos hombres y mujeres, especialmente a los inmigrantes antillanos, quienes creyendo encontrar el progreso en sus vidas y las de sus seres queridos, que se enfrentaron a las calamidades de la región, bajo un sistema de segregación racial, hoy les rendimos homenaje, valorando sus aportes.
Hoy tampoco debemos olvidar al general Omar Torrijos Herrera, quien lideró el proceso de negociaciones para eliminar el Tratado Hay-Bunnau Varilla, que impedía nuestra soberanía, acogiendo las luchas que los estudiantes y sectores populares llevaron a cabo durante décadas.
Sin la firma de los Tratados Torrijos-Carter no habría sido posible gozar de los beneficios y aportes que ha dado el Canal, que desde 1999 pasó a manos panameñas, y se ha demostrado la eficiencia y la calidad de los profesionales que dirigen esta gran obra.
A nuestros gobernantes, que tengan presente que se hace imperativo la contribución del Canal de Panamá a la lucha contra las condiciones de pobreza en que se vive en el país, especialmente en las ciudades terminales de Panamá y Colón, y que también en nuestro interior se refleje esa riqueza que otorga el Canal. ¡Felicidades Panamá por tan majestuosa obra!