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Mal chiste


La efímera designación de la exdirectora del Servicio Nacional de Migración como nueva subgerente del Banco Hipotecario Nacional resultó un mal chiste para ella y para el país.

Sobre la exfuncionaria aún hay abierta una investigación por su presunta implicación en una red que ingresaba ciudadanos asiáticos a través del Aeropuerto Internacional de Tocumen, escándalo que le costó su salida del puesto.

Ella debe entender que con su pasado reciente las papeletas para volver a ocupar un puesto dentro del engranaje gubernamental son nulas, pues su figura, hasta que no se aclare el caso, es sinónimo de corrupción.

La broma de su nombramiento resultó pesada, pues el día antes al polémico anuncio se había reunido con personal de la institución y hasta llegó a dar declaraciones como nueva subgerente del BHN.

Para empeorar, de la institución se envió un boletín de prensa a los medios de comunicación sobre tal designación.

Pero el chiste terminó cuando el presidente, a través de su cuenta de Twitter, destacó que “María no está designada en ningún puesto ni en el BHN ni en algún otro lado”. Lo triste es que el mandatario volvió a hacer uso de su herramienta de comunicación favorita para negar un extraño nombramiento en una de las instituciones del Estado. Hubiese bastado una llamada al gerente del BHN o a la también miembro de la junta directiva del partido gobernante para frenar el bochorno público.

¿Quién autorizó la designación para que ella asumiera el cargo?

Este hecho solo deja en evidencia que algunas cosas en la presente administración se están haciendo mal, al igual que el remedio o la solución que utilizan. Urge un golpe de timón para retomar el rumbo.