Mal gestionada, mal informada
La gestión de la crisis de la bacteria Klebsiella pneumoniae Carbapenemase (KPC), ha desencadenado una serie de muestras de adhesión personal al Director de la Caja de Seguro Social (CSS) y allegados que rebasa lo previsible.
Es cierto que el Ing. Sáez-Llorens no es responsable directo de lo sucedido. Es cierto también que la CSS al arrastra por décadas de problemas administrativos, de adecuada atención con sentido humano por parte de algunos médicos y personal administrativo, de problemas financieros y de falta de infraestructura moderna.
Pero hay que reconocer que el responsable nominal de lo que sucede en la institución, bueno o malo es su Director, y también, su Junta Directiva. Por lo anterior no se entiende tanto ataque a los medios de comunicación, periodistas, comentaristas, etc. En su labor de informar, se han encontrado con un muro de contención que impide que la población tenga una idea clara de lo que está pasando y de lo que puede suceder más adelante. En tiempos de crisis, la falta de información genera miedo e incertidumbre. Cualquier librito de manejo de crisis lo tiene en sus primeras páginas. Entonces, ¿porqué las autoridades de Salud y de la CSS no actuaron bajo esta premisa?
Sencillo. La improvisación en la designación de las personas que dirigen las instituciones del Estado provoca que a nuestros más altos funcionarios los asalte la duda y terminen siendo rehenes de asesores que tienen menos ideas pero más ganas de figurar. Ninguna crisis se parece a otra. Comparar el tema de la trágica intoxicación con dietilenglicol - en el pasado gobierno- con lo que sucede actualmente es un error no solo político, sino de manejo de situación. Lo que si se puede hacer, es aprender de las acciones realizadas. Era importante suministrar información diaria sobre lo que sucede en el Complejo Hospitalario Metropolitano lo cual, no se hizo.
Se debe entender que esta es la base de la recriminación de la sociedad para con las autoridades del Seguro Social. Atrincherarse en el contraataque mediático no ayuda a solucionar el tema. Lo agrava. Tampoco ayuda ver y leer a políticos quienes tuvieron en su momento el rol de confeccionar políticas públicas de salud adecuadas, exigiendo que estas se hagan ahora de la noche a la mañana. Lo que se logra con esto es que toda la clase política termine siendo acusada de oportunista e indolente con el problema que realmente importa: que la gente muere en el lugar donde debía recuperar la salud. ¿Qué hacer? Cada uno a su tarea. Y mucha información. Hay que recuperar la confianza del ciudadano en un sistema que no soporta más su descrédito.