Mal inicio para la Sala Quinta
El Órgano Judicial siempre ha estado en desventaja frente a los otros dos órganos del Estado por la dependencia que tiene en materia de decisiones políticas y de asignación de fondos.
Es una situación que se ha mantenido en el tiempo, pese a las promesas sucesivas de los gobiernos de la era democrática de que respetarían la independencia judicial y dotarían a la administración de justicia de los recursos que necesita para hacer un trabajo eficiente.
La implementación de la Sala V de Instituciones de Garantías no es la excepción. El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Aníbal Salas, ha tenido que enviar una misiva al mandatario Ricardo Martinelli para solicitarle la asignación de fondos que le permita echar adelante esta importante dependencia jurídica.
Lo mismo ocurrió con el Sistema Penal Acusatorio, la Corte y el Ministerio Público tuvieron que realizar una cruzada para lograr la asignación de fondos. Esta situación en nada favorece al sistema democrático. Una justicia dependiente no puede ser objetiva, ese es un axioma inobjetable.
El hecho de que la Corte haya revelado el contenido de la nota de Salas indica que este es el último de una serie de recursos para lograr la asignación de fondos. La Sala que será garante de los temas constitucionales no merece empezar dando tumbos y menos implorando fondos.
