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Mala decisión


E l secretario de la Procuraduría General de la Nación confirmó hace dos días que su antecesora en el puesto regresará a Chiriquí para dirigir la Fiscalía Segunda de Circuito.

Craso error. La funcionaria, a quien se le involucra en un sonado caso de corrupción en el Ministerio Público tras la liberación irregular de tres presuntos narcotraficantes, que acabó con la salida del entonces procurador Giuseppe Bonissi, no debería retornar a un despacho de instrucción mientras estén abiertas las investigaciones y se demuestre su completa inocencia.

Si bien la Corte Suprema de Justicia declaró recientemente que no puede ser separada del cargo, en estos momentos su solvencia moral para decidir casos de justicia está en entredicho.

La población exige una completa transparencia de todos sus funcionarios, que ofrezcan garantías de que no han sido ni serán salpicados por el dinero sucio de los carteles del narcotráfico ni de ninguna actividad delictiva.

El nuevo procurador tiene grandes retos enfrente: limpiar la mancha de corrupción impregnada en su institución desde hace varios años y garantizar justicia en todos los procesos que se le siguen a los ciudadanos, sin exclusividades.

Basta ya de buenos discursos para anestesiar al pueblo. No se trata de que las autoridades quebranten los preceptos legales, si no que analicen los hechos y no tomen una mala decisión.