Maldito terrorismo
Anders Behring Breivik, sembró el terror en Noruega. Este noruego de 32 años acabó con la vida de por lo menos 92 personas inocentes en dos locaciones en Oslo.
El mundo entero ha repudiado estos atentados que cobraron la vida de personas inocentes y revivieron nuevamente el debate internacional sobre los grupos radicales que pretenden establecer sus ideas a través de la violencia.
Nadie tiene el derecho de acabar con la vida de otra persona para defender su pensamiento o su tendencia religiosa. Behring Breivik hizo explotar un autobomba y luego se dirigió a un isla donde se encontraban reunidos cientos de jóvenes y masacró a por lo menos 80 de ellos.
Se estima que disparó con un arma de grueso calibre por lo menos una hora y media. Este acto de crueldad solo demuestra que hasta donde puede llegar el fanatismo de los terroristas. Dicen las autoridades que el actor material de estas tragedias tenía "opiniones hostiles al islam", como reveló un registro en su casa, donde la policía encontró varios mensajes colgados en internet con contenidos ultraderechistas y antimusulmanes.
Es triste que en el mundo sigan ocurriendo hechos violentos como estos, donde solo queda demostrado que falta mucho por recorrer en la lucha contra el terrorismo y países pacíficos pueden quedar atrapados por la ola de muerte que provocan estos grupos radicales.
No importa donde ocurran esta clase de atentados es importante que se adopten medidas globales que castiguen sin reparo a los criminales que usan bombas o disparan contra personas inocentes para imponer sus pensamientos o su rebeldía. La violencia solo genera odios y rencores, y pone en juego la paz del mundo.
