Malls: Templos del consumismo
Si se hace nota, al hecho de que en Panamá existe una continua lógica económica y comercial basada y relacionada a la exaltación estratégica de las festividades socioculturales, como lo son los carnavales, el día del padre, el día de la madre, las navidades, entre otros ejemplos festivos; no es sorprendente que estructuras complejas, en términos tecnológicos y arquitectónicos, como lo son los malls, constituyan el escenario perfecto para la promoción del espectáculo, la implosión comercial y el consumismo en estas fechas.
En Panamá, la proliferación de estos templos del consumismo (malls), no es reciente. En nuestro país, y específicamente en el área metropolitana, contamos con diversos malls y centros comerciales, como lo son Albrook Mall, El Dorado Mall, Metro Mall, Plaza Paitilla, Multicentro y Multiplaza; además, de los tan conocidos y muy populares centros comerciales como Los Pueblos y Los Andes; todos estos, abastecidos generosamente con tiendas por departamentos, boutiques de marcas, zona de restaurantes de franquicias extranjeras y nacionales (food court), áreas recreativas, entre otros puntos de interés para el consumidor conspicuo.
Por otra parte, estas infraestructuras del consumismo hacen gala en estas festividades de toda una gama de recursos musicales, escenificación directa e indirecta de objetos (árbol navideño, calabaza de halloween, etc.) y personajes alusivos a las fechas (frosty, santa claus, etc.), los cuales garantizan toda suerte de ofertas y descuentos en la mercancía que promocionan. También, y abonado a lo anterior, se constituye un imaginario consumista, el cual es orientado racionalmente por el marketing constante y dirigido por pancartas publicitarias y, los folletos y catálogos comerciales que abundan en estas fechas, los cuales son distribuidos en las tiendas y por azafatas a través de los pasillos de los malls y demás centros comerciales
De esta manera, el sentido de implosión de los malls, lo cual no es más que la capacidad casi holística de concentrar y centralizar toda una gama de recursos mercantiles y de servicios en una sola estructura, constituyen el mecanismo comercial más eficaz para los empresarios y consumidores del siglo XXI.
Por ende, negar el hecho de que estos templos proporcionan un sin número de posibilidades de compra y venta de mercancía, al tiempo que generan un espíritu de autómata en los consumidores más ingenuos y sensibles a su poder persuasivo, es desconocer su amplio alcance sociológico y económico en la sociedad panameña.
Así, debemos como ciudadanos responsables abogar no por un consumismo desenfrenado, sino por una lógica de consumo racional y dirigido, no al vivir para comprar, lo cual sería casi una patología de nuestros tiempos; sino comprar, a medida de lo necesario y posible, para alcanzar un mejor estilo de vida. De esta forma, los malls y demás centros comerciales no son solo intrincadas redes comerciales para que los individuos compren mercancías de manera desmedida, sino instituciones de consumo; lo que implica, que si se compra con cierto control no deben crear un consumismo adictivo e irracional en los individuos, sino las posibilidades óptimas y objetivas de comprar una multitud de objetos y servicios en un solo lugar.
Sociólogo.
