Malos ejemplos
Los gremios docentes parecen ignorar las advertencias del Ministerio de Educación y el descontento de los padres de familia. Sin ninguna explicación válida, decidieron mantener su llamado a huelga.
Paralizarán las clases una hora al día para exigir que se mejoren sus condiciones laborales y para oponerse a la gestión actual de la ministra Lucy Molinar.
Lamentablemente, lo hacen en un momento importante del calendario escolar. Los estudiantes regresan de sus vacaciones del trimestre con el deseo de superación, sin embargo, el mensaje que les envían sus docentes no es el mejor.
Ellos deberían ser el ejemplo a seguir en el sistema educativo y, aunque no son la mayoría, los dirigentes de estos gremios tienden a vivir en permanente estado de alerta.
Si el Meduca comienza a supervisar con mucha seriedad y transparencia la labor de esos docentes, los ciudadanos podrían tener una idea más objetiva de sus capacidades y talentos.
Deberían entender que al oponerse a todo, incluyendo las fechas de inicio de clases, simplemente están perjudicando el sistema que les ofrece trabajo.
Pocas veces piensan en los estudiantes y los padres de familia, los protagonistas más importantes de esta historia.
Mientras no cambien esa actitud y no dejen de mezclar la política con la educación, seguirán los problemas. Al margen de todo, el mercado laboral será más exigente, y los jóvenes que no estén realmente preparados van a sufrir.
Ser competitivos no es opcional, es una obligación en estos tiempos cuando las empresas buscan a jóvenes profesionales bien preparados y una enseñanza académica probada. El proceso es integral, por lo que las huelgas no ayudan.
