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Mama-tatda, Iglesia inmortal

Por: Redacción 31/03/2015

El pasado 10 de febrero, en Bajo Caña Blanca, localidad de la comarca Ngäbe-Buglé, se reunieron autoridades del Congreso General Tradicional, de los congresos regionales tradicionales, delegados de organizaciones nacionales no indígenas y dirigentes religiosos de la Iglesia indígena mama-tatda, para analizar el proyecto hidroeléctrico de Barro Blanco que construye la empresa Generadora del Istmo S.A. (Genisa), en el río Tabasará. En esa ocasión, pidieron la cancelación de ese proyecto debido a los graves impactos sociales y ambientales que les acarrea. Otra de las cosas que pidieron fue la derogación del Decreto Ejecutivo 537, pues cercena la autonomía comarcal, desconoce a las autoridades tradicionales representadas por los congresos tradicionales y desconoce a la Iglesia mama-tatda, expresión religiosa y espiritual autónoma.

¿Qué es la religión mama-tatda? La religión mama-tatda surgió el 22 de septiembre de 1962, tras la supuesta aparición de Jesucristo y la Virgen María, a la joven señora Besigó Kruningrobu, cuyo nombre legal era Delia Bejerano de Atencio. El hecho se dio en la comunidad de Krunbiti, Boca de Balsa, cerca de Soloy, comarca Ngäbe-Buglé. Jesucristo le dio un mensaje divino a Besigó para que lo predicara a su pueblo. Desde entonces comenzó una nueva religión a congregar fieles indígenas con cantos y alabanzas a Jesucristo y a la Virgen María. La “Celestial Embajada” que visitó a Besigó en 1962 explicó todo el asunto relativo a la conquista de América por parte de los europeos: el robo de las riquezas y el éxodo del pueblo indígena hacia las paupérrimas estribaciones de la Cordillera del Tabasará. Según el cacique religioso Owoyi Kiabu, cuyo nombre legal es Pedro Rodríguez, a quien entrevistamos a principios de los años 90, se habla de que desde entonces se inició una esclavitud del pueblo ngäbe-buglé, bajo los gobiernos de una clase dominante blanca, en la que los indígenas deben guardar distancia de las influencias de la cultura occidental-latina.

Según los mama-tatda, van ya tres invasiones parecidas en el transcurso del tiempo. Si se da una cuarta invasión el pueblo ngäbe-buglé desaparecerá. Si los indios acatan los preceptos morales de la nueva religión, la cuarta invasión no se dará y el pueblo ngäbe-buglé vivirá por siempre recuperando las tierras que perdió.

El cacique Rodríguez nos mostró un mapa de Panamá rodeado, a manera de marco, por un sinnúmero de cabecitas humanas, las cuales representan la actitud de acecho constante en que se encuentra el pueblo ngäbe-buglé por parte de los malos latinos, acechanza que se hace a través de una “educación espada”, mediante la cual se aculturiza a los indígenas, introduciéndoles la cultura latina y haciéndolos olvidar la propia.

Esta penetración, primeramente cultural, irá teniendo buen resultado para los malos latinos, mientras los ngäbe-buglé no se organicen. Después de la penetración cultural vendrá la penetración política y económica. El mensaje que Jesucristo le entregó a Besigó no es más que un arma de defensa para su pueblo. Si los preceptos morales que contiene este mensaje no se cumplen, el pueblo ngäbe-buglé desaparecerá. Pero si el pueblo ngäbe-buglé cumple con los preceptos morales que se le encomendó observar, toda la tierra perdida durante la conquista y la colonización será recuperada nuevamente.

Esto es en parte, lo que predica la religión mama-tatda. Es por eso por lo que esta Iglesia es inmortal y su pueblo vivirá por siempre.

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Viernes 31 de julio de 2026

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