Mama Tere: ¡Que descanse en paz!
Por razones de fuerza mayor no pude acompañar los restos mortales de Mama Tere esta semana, en la iglesia de la Parroquia San Pablo en la Locería del corregimiento de Betania. Por tanto le extiendo mi más sentida condolencia al Profesor Serna, su esposo y sus dos hijos y 4 nietos.
Cuando llegaba mama Tere a Bruclincito, barriada de gente pobre, llegaba la alegría de esa mujer extraordinaria que en el orden espiritual fue un don de Dios a nuestro país.
Al encontrarse con la gente les preguntaba cómo iban los enfermos, o si habían encontrado trabajo, además de llevarles la Buena Nueva como catequista que era voluntaria en esos espacios residenciales olvidados, tratándoles de llevar la unción de los enfermos y en algunos casos arreglar sus uniones consensuales entre parejas ofreciéndoles el santo matrimonio por la Iglesia.
La conocí a fines de los años 60, cuando se reunía un grupo de personas, todavía no era parroquia. Las reuniones se hacían en un local conocida como Sorbati. Allí conocí ese personaje que hablaba castellano con un acento que pronto me dijeron que era brasileiro, ya ella nos hablaba de Nuestra Señora de Aparecida de Brasil. Su nombre era Theresinha Ungaretti de Serna, quien al morir tenía 82 años, 40 en la Locería.
Había nacido en Sales de Oliveira, Sao Paulo, Brasil. Tenía un poder de convocatoria y sin temor junto con una amabilidad proverbial invitaba a todo el mundo a sumarse a las actividades comunitarias y a las posibles actividades de tipo religioso que se querían fomentar.
Iniciándose con el Apostolado de la Oración, luego con el grupo de María Auxiliadora y sobre todo fue fundadora de la Legión de María.
En nuestra Iglesia en Panamá en sus distintas parroquias, gracias a Dios, surgen este tipo de personas leales y comprometidas con su fe y son las que complementan la labor del Sacerdote Párroco, llegándole más cerca a la gente y acompañándolas en sus momentos críticos.
Son personas que vienen a ser como los profetas modernos cuyas vidas son un reflejo de lo que predican y creen. La multitudinaria participación de la feligresía en su funeral y cualquier escrito recordatorio y justo sobre su memoria son un pálido reflejo de lo que se debía resaltar de la actividad apostólica y parroquial de Mama Tere.
Que descanse en paz y que sus buenas obras la acompañen.
“Yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn14,6). Buscando el camino en la vida no encontramos mejor camino que seguir a Jesús. “Jesucristo el mismo ayer, hoy y siempre (Hebr9).
Sacerdote jesuita.