Mandela, ejemplo de liberación
Nelson Mandela, uno de los líderes más representativos de la sociedad actual, luchó contra el régimen más discriminatorio en el continente africano, o cualquier otro, si es posible la comparación. Promovió una “Carta de la libertad”, en la que plasmaba la aspiración de un Estado igualitario y democrático, una reforma agraria y una política de justicia social en el reparto de la riqueza, frente al .
En una etapa de su actividad revolucionaria al inicio, utilizó el método de Gandhi, organizando campañas de desobediencia civil contra las leyes segregacionistas durante la Liga de la Juventud. Empero, en 1961 se encargó de dirigir el sabotaje como medio de lucha armada, atacando instalaciones de importancia económica o de valor simbólico.
Sería muy extenso el recuento de su combate desde su juventud, triunfando después de un sinnúmero de enfrentamientos y represiones que culminaron con 27 años de prisión.
REPRESENTA LA VOLUNTAD INCLAUDICABLE DE UN VERDADERO LÍDER, EJEMPLO INCOMPARABLE EN LA LIBERACIÓN DE LOS PUEBLOS.
Liberado en 1990, se convirtió en el principal interlocutor para negociar el proceso democratizador. Cuatro años más tarde, asume la presidencia del Estado sudafricano, poniendo en marcha una política de reconciliación nacional.
Mandela representa la voluntad inclaudicable de un verdadero líder, ejemplo incomparable en la liberación de los pueblos.
El África negra representa un polo del continente con sus características propias, el norte presenta otras muestras del colonialismo, con una población y recursos naturales en los que prima el petróleo y el islam.
En su deambular revolucionario y africano, Mandela recorrió una gran parte de ese territorio, y su huella se expandió. Todavía estos continentes subdesarrollados sufren de la balcanización, creada por las principales potencias europeas, condición básica para la explotación de sus ricos recursos naturales. Durante la Segunda Guerra Mundial se producen los cambios políticos y continúan las potencias la explotación, mediante el neocolonialismo. ¿Acaso podemos dudar de que surgirán otros dirigentes revolucionarios de talla similar que reanuden el combate por la verdadera y definitiva independencia?