Manejo ambiental de zonas sensibles
Panamá posee diferentes tipos de suelo, como toda región, la mayoría de los cuales son para uso forestal, ni siquiera agrícola, así que muchas zonas ni siquiera sirven para la construcción, esto se observa en los acontecimientos ocurridos hace casi un mes en Samaria, Santiago, La Chorrera, entre otros lugares, que gracias a Dios no causaron víctimas fatales como en la hermana República de Guatemala.
Ya es hora de velar por que se adecuen los parámetros de construcción, pues así como se dice todos los días que los productores somos una amenaza ambiental, así se debe decir que la construcción hecha en zonas no adecuadas es una amenaza social. Lo que ocurrió en Samaria se va repetir e igual pasará en Condado del Rey si no se tienen los niveles de preparación y el personal idóneo para decir, sin importar lo considerable del capital, "aquí no se puede construir". ¿Sabían que muchos hoteles y calles están condenados a la destrucción porque no se tomaron medidas como estudios de suelos o buenos materiales, condenando así a muchos inversores a perder capital y a dueños a perder las propiedades que con ilusión compraron?
Hay regiones donde por el tipo de suelo no se debería ni levantar una casa, como laderas, depósitos de ríos, playas, rellenos sanitarios, rellenos de material arenístico, entre otras; en el campo respetamos eso desde hace muchos siglos, pero en otras regiones se obvia alegando que el progreso y la tecnología lo pueden todo.
El manejo ambiental es indispensable en toda actividad. Un mal manejo ambiental destruyó civilizaciones como la maya, anasasi, nazca y muchas de Oriente Medio. El hacer las construcciones en mal lugar va de la mano con un capitalismo egoísta que piensa que todo lo puede, y déjenme decirles que el dinero no lo soluciona todo; un río mal desviado puede provocar una tragedia, un hotel fuera de los linderos de la playa o valle puede hacer que un mar embravecido destruya toda una inversión.
Se debe lograr un consenso sostenible, no hacer ciudades en rellenos y luego llamarlas sostenibles porque ahorran energía eléctrica y agua, ¿pero qué pasa con el suelo? Este es muy importante, aunque a veces solo lo veamos como un medio para sostenernos o el polvo debajo de nuestros pies, pues un mal manejo edafológico (del suelo) es causal de muerte y pérdida económica.
La llamada revolución económica que ha regido muchos de nuestros países ha logrado traer una andanada de inversores nacionales y extranjeros en el área de la construcción tanto en la ciudad como en las zonas rurales, transformando fincas en barriadas y laderas en urbanizaciones de lujo, lo que ha provocado un deterioro ambiental que afecta a muchas poblaciones además de las ubicadas en el proyecto, tal y como sucede en Juan Díaz, donde un mal manejo de una barriada ha provocado afectaciones en casi todo un distrito.
Es hora de poner el aspecto ambiental en el sitial que se merece y no relegarlo a una publicidad cada Día de la Tierra. O lo hacemos ya o no habrá tierra para construir en un futuro cercano.