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Maniqueísmo

Por: Redacción 08/12/2014

Los medios oficialistas dividen a los panameños entre honestos y deshonestos, puros e impuros, entre luminosos y oscuros, como lo hiciera la antigua secta de los maniqueos. Sin embargo, a cada momento mudan los roles gubernamentales planificados, y los supuestos inmaculados cambian de color, como los camaleones, y aparecen con tonalidades sombríos en el bosque de la política.

Así se divisa, por ejemplo, que en el nuevo escándalo sobre comida deshidratada vendida por la empresa Lerkshore International Limited fue fundada e inscrita en el Registro Público como agente residente por el bufete de abogados del que es socio importante Jaime Alemán, embajador de Panamá en Estados Unidos en el gobierno de Ricardo Martinelli y hoy detractor de aquel gobierno.

Pero hay más perlas negras en el pasado del agente residente: empresas legalizadas de Vladimiro Montesinos, condenado por corrupción en el Perú, y el pacto social de otra empresa que fungió como compradora de aviones de guerra que revendió con sobreprecio al régimen del encarcelado expresidente del Perú Alberto Fujimori.

Por otra parte, el Gobierno está usando recursos económicos del PAN para adquirir juguetes para doce instituciones estatales, resultando a la vista de la opinión pública que la empresa estatal es buena cuando suministra dinero al régimen.

Hasta el momento no se publica la relación de diputados gobiernistas, como Adolfo Valderrama, y otros más incursos en gastos para compras en empresas familiares, como acontece, también, en los que festinaron recursos de partidas circuitales, pero hoy impugnan a los diputados de Cambio Democrático y se presentan cual inocentes palomitas.

No se oculta, tampoco, el descalabro de algunas denuncias estridentes, como los casos de Alejandro Garuz, imputado de espionaje telefónico, y del magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Alejandro Moncada Luna. Garuz demostró con documentos en la mano que en el inventario de bienes patrimoniales que recibió al asumir el cargo en el Consejo de Seguridad no figura por ninguna parte la maquinaria que le achacan.

El implacable fiscal Pedro Miguel González, del PRD, no sabe dónde meterse después que el empresario Felipe Virzi, vicepresidente de la República en el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, testificara que prestó más de un millón de dólares a Moncada Luna para la adquisición de apartamentos, conforme aclaró desde el principio de la denuncia. La presencia de Virzi sembró pánico en la Asamblea de Diputados por su larga mano de amplitud financiera con políticos del PRD. Si Virzi hablara, se caería el techo del local del PRD. González pierde el tiempo solicitando la ampliación del plazo al caérsele el caso.

No hay duda de que cuando tienen techo de vidrio, los políticos acaban arrollados por la verdad. Los panameñistas estuvieron más de dos años en el gobierno anterior, en la vicepresidencia de la República, ministerios, instituciones, servicio diplomático, diputaciones, etc. Sin embargo, hoy levantan el índice acusador.

Una auditoría forense en la Cancillería sacaría a la luz privilegios empresariales en nombramientos consulares y de extraños movimientos de dinero. Los gobiernistas hoy son puritanos. Pero olvidan que quien a hierro mata a hierro muere. Los cinco años avanzan.

 

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Jueves 6 de agosto de 2026