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Mantenimiento, una tarea impostergable


Un tiempo considerable debían dedicarle las autoridades a los temas de mantenimiento y prevención, tanto en las oficinas de gobierno como en aquellas actividades privadas, donde una falla puede significar pérdidas de vida. Ahí están las consecuencias en el puente Centenario, en el servicio del agua, en las explosiones de gas y eléctrica que sacudieron el año pasado céntricos barrios citadinos. Y es bueno que las autoridades actuales apliquen las medidas más estrictas de vigilancia y control, porque de ocurrir una catástrofe, como lo fue el caso de la Caja de Seguro Social y los envenenados, la responsabilidad recaerá sobre la actual administración, sin ninguna contemplación. Administrar un país no es tema de campaña eterna, sino de aplicar oportunamente las reglas en las que se ha desenvuelto su normal funcionamiento. Hay que revisar el estado de los pasos vehiculares construidos hace más de cinco años, los pasos peatonales donde la corrosión ha infligido desgastes, las calles que se han quedado sin aceras y sobre todo los departamentos que no aplican las leyes para los que han sido creado. En un medio climático como el de Panamá donde el salitre, las lluvias, la erosión constante y hasta la irresponsabilidad son fuentes que entraban el normal funcionamiento de los mecanismos y servicios, el mantenimiento es una tarea impostergable, que requiere la mayor atención posible.