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Maquiavelo y el poder hoy día

Por: Redacción 26/12/2013

Ramiro Guerra /Abogado (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

El debate sigue igual que hace siglos, en el sentido de que si realmente fue el genio de Maquiavelo el que sentó el deslinde entre religión y política, separando ambos campos del pensar y la acción desde perspectiva radicalmente opuesta. La polémica frase que todos los medios son posibles cuando de la búsqueda del poder se trata. El autor de El Príncipe, su obra cimera, consciente o inconsciente, sigue hoy siendo el texto de cabecera de nuestros políticos cuando se trata de reducir a su mínima expresión al adversario o enemigo en la lucha del poder.

Conciliar ética y política resulta difícil, aunque no imposible, sobre todo en nuestros tiempos cuando el poder del Estado ha devenido al mejor estilo de la calendas griegas, en el bellosino de oro. Hay que conseguirlo, aunque sea a costa de lo que sea. Y no es para menos, hoy el poder del Estado ha devenido en un factor que palanca el crecimiento y desarrollo de la economía y de los paraeses más inocuos, bastardos y mezquinos que haya conocido la humanidad.

Razón tenía Nicos Poulantzas cuando describía al Estado como el escenario de luchas exacerbadas de choques de paraeses en la sociedad y, en última instancia, acotaba que el poder traduce el conflicto permanente, por definir correlaciones de fuerzas y en ese sentido para algunos la política siempre será el arte de sumar no importa los medios, con tal de hacerse del control del Estado, así funciona estar en democracia, a menos que la ética y el buen obrar hagan su trabajo, al mejor estilo Kantiano, con su máxima o imperativo de no hacer a los demás lo que no quieras que te hagan.

Sirva el marco teórico para llamar la atención sobre el curso de nuestra democracia electoral. Hay indicios de que estamos en la antesala que presagia fuertes hojarascas que de no revertirse pudiera desembocar en conflictos violentos incalculables. Se trata de un escenario que hay que evitar a como dé lugar.

En consecuencia, se demanda un enfoque ético, que concilie poder y razón, teniendo como norte la personalidad humana de los ciudadanos.

Aspiramos que este sea el enfoque finalista que oriente y marque el debate electoral. El clientelismo refiere al ciudadano como cosa y esto no hay que permitirlo.

Comentan algunos estudiosos para sostener la importancia de dotar de una ética kantiana a la política, que fue el mismo Maquiavelo que, en el epitafio de su cumbre obra, terminó apelando a la ética para evitar los desbordes de la política hacia fines egoístas.

El ciudadano debe estar muy atento y no dejarse seducir por los cantos de sirenas de discursos que no revelan las reales intenciones de sus paralocutores.

El fenómeno político panameño, aunque los paralocutores del discurso electoral no lo sepan, da cuenta de una lucha de grandes paraeses económicos que debaten en una cruenta lucha para dirimir quién administrará el Estado, que en los próximos años estará recibiendo de la actividad canalera sumas de dinero nunca vistas en la historia de los ingresos del Estado.

La pregunta que nos hacemos es ¿cuál de las variadas fracciones del poder económico reúne o es capaz de administrar el Estado desde una perspectiva de democracia social y política? En ese mismo camino, ¿cuál de los aspirantes al solio presidencial, entendiendo lo anterior, reúne las condiciones políticas e ideológicas para entender que, si bien el poder político pudiera estar referido a algunas de estas fracciones económicas, tiene que reservarse para sí la independencia necesaria, para administrar al Estado como el representante de los paraeses generales de la sociedad?

Los retos que tiene el país no solamente están referidos a mantener el crecimiento económico, sino cómo recomponer los correlatos democráticos, el marco institucional referido a los mismos, y como decía una distinguida abogada amiga, colocar en la agenda el tema de la democracia social.

Lo cierto es que algunas agencias paranacionales que le siguen la pista a la economía, si bien reconocen el pujante crecimiento de nuestro país, demandan y abogan para que se restauren los espacios de participación democráticos.

Con relación al tema de la correlación de fuerzas a construir para determinar resultados electorales, las cosas no están claras. Estos cuatro meses serán los más intensos vividos en una lucha electoral panameña.

No todo está dicho.

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Lunes 10 de agosto de 2026