Martinelli y Varela (los naipes sobre la mesa)
De alguna forma, los naipes se terminaron de repartir ayer. Cada uno de los partidos de la alianza de gobierno jugó su baraja principal. Ahora, sólo el tiempo terminará de definir quien se llevará la victoria en este juego político (y por ende la cabeza de la fórmula).
El panameñismo, con el respaldo absoluto que le dio con sus votos al vicepresidente Juan Carlos Varela, terminó de definir una dirección: en 2014 la cabeza de la fórmula será Varela. Y sólo Varela. Esa es su carta brava para las próximas elecciones.
Pero, del otro lado de la alianza, el presidente Ricardo Martinelli se animó ayer a poner sobre la mesa, en medio de festejo ajeno, su naipe: en la Convención y luego más tarde por Twitter en forma más categórica desafió el triunfo de su aliado y pidió una elección interpartidaria – panameñismo versus Cambio Democrático- para definir el número uno que intentará mantener en el poder a la Alianza por el Cambio en las próximas elecciones.
“En la Convención panameñista propuse una primaria interpartidaria entre ambos partidos para escoger al mejor candidato a Presidente”, escribió el Jefe de Estado en su cuenta de la red social. Justo, el día de los festejos de su segundo.
Los escenarios, dentro de la alianza, son varios para definir los nombres de cara al 2014: o miden fuerzas en las encuestas, o van a una elección interna para definir la cabeza de la fórmula o sencillamente Cambio Democrático lleva su candidato y el panameñismo el suyo. Así, meses antes de los comicios, se podría volver a dar una alianza como la que cerró Varela y Martinelli en 2009. Eso, al final del día, lo definirán las encuestas y el posicionamiento del candidato opositor. Ya lejos quedó la promesa de Martinelli de apoyar a su vicepresidente, en un sistema de rotación entre los partidos.
Si bien el panorama actual le da una luz de ventaja a Varela – apalancado en las encuestas por su candidatura interna, la propaganda y los recorridos que realizó por todo el país- aún el vicepresidente no tiene quien le plante bandera entre sus socios. Por la sencilla razón de que, del otro lado, nadie empezó aún a hacer campaña.
Recién ahí, con los dos políticos -o varios- en la arena, se terminará de definir el cuadro político.
Por ahora tiene final abierto, aunque las dos cartas bravas ya mostraron las suyas.
