Marzo candente
Que alguien se tope con una figura de Hollywood en las afueras de un céntrico supermercado y que además esta le solicite que por favor lo asista con un taxi, a lo menos, nos da un mensaje claro: Panamá está en la vitrina mundial.
Así lo han consignado medios internacionales. Y a esta altura, cualquiera de nosotros podría contar dicha anécdota que sucedió hace unos días, a vista y paciencia de cualquiera.
Más allá de que Mel Gibson, Bono, Michael Douglas, Gael García o Michael Jordan ya comienzan a adoptar a nuestro país como punto focal de famosos, sea para vacaciones, negocios, compra de tierras o simple placer, surgen preguntas. ¿Tendrá alguna trascendencia la presencia de estas “luminarias”? ¿Se “vende” bien la imagen local?
En lo cotidiano, lo real, todo rige por aquellos detalles que marcan nuestro devenir. Y en eso, ni los más pintados foráneos nos libran de acontecimientos que nos azotan, y muy duro, sobre todo al panameño de a pie.
Lo que está sucediendo en el diálogo –¿lo hay?– entre indígenas y Gobierno es alarmante. Más allá de las entendibles demandas iniciales provenientes desde las comarcas, la postura ngäbe-buglé está dando un giro al extremo. Y toda punta suele cortar. Y luego la sangre gotea...
Las acciones de presión que apuntan más allá de lo hidroeléctrico no ayudan a la estabilidad que requiere una nación que galopa a un ritmo de crecimiento económico de 7.5% proyectado para este año. Un Panamá que posee el nivel de inversión pública más alto de su historia, con 3 mil millones de dólares destinados en infraestructura.
Si vuelven los cierres de calles, las protestas, el circo mediático, la violencia, es probable que, junto a una canasta básica encarecida y la gasolina por las nubes, marzo sea un calvario, incluso para aquellos famosos que nos visitan.
