default

Más acerca del presidente (2014-2019)


Vale decir algo más acerca del ciudadano que pudiera ser elegido presidente de la República (2014-2019). El Panamá que estudia lo sabe, y la ciudadanía consciente lo intuye, que nuestro país está en un trance dilemático: o una inteligente reforma social (inclusa una revolución educativa) enrumba definitiva a la Nación panameña hacia la realización cabal de su destino y hacia el aprovechamiento al máximo de sus grandes posibilidades latentes, o arriesgamos convertirnos en la Venezuela de alguien…

¿Puede acaso alguno de los ungidos del oficialismo ser el clarividente de esa empresa de transformación nacional? Sus anunciados programas de circunstancias, tan vagos y tan elusivos de las grandes cuestiones (especialmente los problemas del costo de la vida, la corrupción, la seguridad, la educación, la salud, etcétera), inducen a dar una respuesta poco optimista a ese respecto.

Estas consideraciones están en boca de cientos de miles de ciudadanos. Circulan de oído a oído, por todos los caminos de Panamá. Se comenta en la calle, en el aula, en el sindicato, en la oficina comercial, en los supermercados, la clínica y el bufete. Y si las situamos en un plano de discusión pública, para que cada individuo o sector responsable digan pro o contra, es por considerar inaplazable que en Panamá rompamos ese “pacto infame de hablar a media voz”.

NADIE PUEDE NEGAR SU DERECHO COMO PANAMEÑOS A ASPIRAR A TAN ALTA POSICIÓN.

En cuanto a los precandidatos a la Presidencia de la República, de los partidos de oposición o de ciudadanos independientes, nadie puede negar su derecho como panameños a aspirar a tan alta posición, ni tampoco su voluntad de servir. Esperemos, finalmente, del “candidato elegido en elecciones primarias” de cada uno de los partidos, su Programa de Gobierno, para opinar acerca de ellos, aun cuando la pública actuaciones suyas, en el aspecto político, fundamentalmente, constituye una suerte de plataforma no escrita en el papel, pero sí en la conciencia del país. No obstante, creemos necesario respetar (como lo hemos practicado en democracia, hace ya 21 años), el sufragio universal, directo y secreto para la elección del presidente y vicepresidente de la República, diputados, alcaldes municipales y representantes de corregimiento, como lo establece la Constitución.

Hoy (a diferencia del pasado reciente), aspiramos al más riguroso control parlamentario sobre la forma cómo se gastan los dineros de la Nación, para que el peculado y la coima dejen de ser lacras de nuestro régimen administrativo y judicial; la planificación integral de la educación y la salud; además, la asistencia social organizada próvidamente extendida a través del territorio nacional.

Pedagogo, escritor, diplomático.