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Más cordura


Pareciera que en Panamá no terminan los ataques entre la clase política y la sociedad civil. No se detienen, es una gran verdad que lamentablemente afecta al país.

En las últimas semanas del 2011, sería ideal que los problemas sociales, políticos y económicos de Panamá sean tratados con más cordura y sin insultos.

A nadie, y en eso han coincidido todos los protagonistas, le conviene estar en medio de un clima de incertidumbre y de inestabilidad. Es como una bola de fuego que golpea con fuerza cada sector productivo del país.

Los ciudadanos deben levantarse cada mañana con nuevos conflictos políticos en los que sobran las acusaciones y prevalecen las emociones por encima de la razón.

Los electores ya están cansados de algunos personajes que han dependido por años de la política partidista y han amasado fortunas. Es momento que las denuncias sean presentadas en el Ministerio Público, y los funcionarios señalados sean responsables y acudan a dar explicaciones.

Mientras el ambiente está caldeado y no cesan los escándalos, Panamá sigue su desarrollo, y la economía mantiene ese ritmo ascendente que desearían muchos otros países de América Latina y del mundo.

No es justo para los panameños que se dejen a un lado temas de discusión de alta prioridad como la salud pública, la educación (a todos los niveles desde primaria hasta nivel superior). Además de la canasta básica y los problemas de inseguridad.

Todos estos problemas deberían ser agenda de Estado sin importar los partidos que estén al frente del Gobierno. El éxito de los países desarrollados es que los pilares del crecimiento se trabajan con planes sostenidos porque son para beneficio colectivo.