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Más de 18,000 armas nucleares listas para el exterminio


Alberto Piris (opinion@epasa.com) / General de artillería en reserva, España.

Los calores del verano, al menos en el hemisferio norte, están históricamente vinculados a los dos enormes hongos atómicos que en agosto de 1945 se alzaron sobre la tierra japonesa, aniquilaron las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, y pusieron fin definitivo a la Segunda Guerra Mundial, que en Europa había concluido tres meses antes.

Pero, a la vez que se cerraba el más sangriento conflicto bélico que jamás había conocido la humanidad, se iniciaba la llamada era nuclear. Estas pusieron entonces en manos de los seres humanos la posibilidad de destruirse a sí mismos en un breve plazo de tiempo, lo que hasta entonces había sido sencillamente imposible. Sobre esa capacidad, y en función del enfrentamiento entre las dos superpotencias que surgieron al concluir la 2.ª G.M., las armas nucleares pasaron a englobarse en las estrategias y tácticas de los ejércitos en los Estados.

En la teoría de la disuasión, lo nuclear generó nuevos conceptos absurdos. Proliferaban los refugios nucleares domésticos, organizados en los sótanos de las casas, lo que produjo beneficios a los avispados constructores que supieron aprovechar el miedo generalizado de la población.

Cuesta ahora recordar el tenso ambiente de aquellos años, las campañas contra los euromisiles, contra los submarinos nucleares, etc. Es como si el fin de la Guerra Fría hubiera enterrado para siempre el temor a la guerra nuclear. Lo nuclear parece haberse desmilitarizado: solo aparece en los medios de comunicación cuando alguna central causa una catástrofe, cuando se plantea qué hacer con los residuos o se analizan los problemas del suministro energético para los países.

Incluso, para mayor desconcierto de la opinión pública, las armas nucleares de las que se habla con más insistencia son unas que no existen: las de Irán. Sin embargo, según datos actualizados en mayo del presente año, en nueve países del hemisferio norte existen unas 19,000 armas nucleares, cuya finalidad no es otra que hacer la guerra o disuadir a un enemigo de iniciarla.

Entre Estados Unidos y Rusia suman unas 18,000 armas, a las que hay que agregar las más de 700 que poseen en conjunto China, Francia y el Reino Unido; quedan, pues, entre 200 y 250 en manos de países que no inspiran confianza al resto de la humanidad. Un centenar de ellas están en Pakistán, y en cifras algo inferiores existen en Israel e India; una decena se sospecha que forman el arsenal de Corea del Norte. Las armas nucleares siguen presentes y entre algunos de los Estados que las poseen brotan y rebrotan motivos de conflicto. El único modo de vencer el peligro de las armas nucleares es su eliminación definitiva. ccs@solidarios.org.es

General de artillería en reserva, España.