Más productivos
Las sesiones extraordinarias parecen ser siempre un recurso cuando se trata de abordar en la Asamblea, proyectos de ley que no pudieron ser discutidos en el periodo ordinario.
Lamentablemente, tiene un alto costo para el Estado volver a convocar a los diputados para que cumplan su deber constitucional. Cada vez que se convoca a sesiones extraordinaria, surgen muchas interrogantes sobre la productividad de la Asamblea y los “padres de la patria”.
Si se concentraran más en discutir los proyectos realmente importantes durante el tiempo establecido, se evitarían las sesiones extraordinarias.
Los diputados deberían ser más eficientes y dejar a un lado la política partidista mientras estén en sus cargos. Debatir ideas y proyectos de forma objetiva, sin caer en las pasiones y agresiones, sería el escenario ideal.
Sin embargo, la realidad es distinta, y tanto diputados de oposición como los oficialistas viven en constante enfrentamiento, dejando pasar la oportunidad de discutir con seriedad muchos temas. En la medida que la Asamblea comience a ser más productiva, serán menos necesarias las sesiones extraordinarias.
Deben ser una alternativa, no la costumbre, porque los contribuyentes son los que quedan pagando la poca productividad de los parlamentarios.
Aunque es cierto que existen muchos proyectos que ameritan ser discutidos fuera del periodo ordinario, por su urgencia, no debe ser la constante cada año.
Si el Ejecutivo y el Legislativo lograran coordinar mejor su agenda de iniciativas que pretenden impulsar el crecimiento económico y social de Panamá, el escenario sería diferente. El objetivo debería ser siempre disminuir los gastos del Estado y potenciar los recursos existentes.
