Más que reflexión
El mundo y sus habitantes viven aquejados por los constantes desastres naturales, las guerras, los actos de corrupción, la violencia, la pobreza y la falta de solidaridad, cual si fueran plagas difíciles de extinguir.
Panamá no escapa a esa realidad. A pesar del cacareado desarrollo económico del que goza el país, la brecha entre ricos y pobres cada vez se ensancha más, al igual que la indiferencia que existe para con las miles de personas con menos recursos.
Además, la falta de tolerencia está provocando que la cantidad de asesinatos se incremente año tras año y los escándalos sean cosa de todos los días.
Hoy Viernes Santo, cuando se conmemora la Crucifixión de Cristo, la fecha sigue siendo propicia para una verdadera reflexión y la búsqueda de un cambio de actitud, en aras de hacernos mejores hombres y mujeres.
Bien lo dijo el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, quien en la misa del Jueves Santo manifestó “que todos necesitamos de la presencia de Dios”.
El Monseñor fue claro al señalar que Panamá requiere construir un “pueblo de hermanos”, por lo que su mensaje estuvo dirigido a los cristianos y no cristianos, sin distinción.
Estos días de Semana Santa, que representan el verdadero significado del sacrificio que hizo Jesucristo por toda la humanidad, deben servir para ese objetico, no para intentar “vacacionar” y no inventar paseos familiares para refugiarse de los problemas en las playas y ríos.
Esa fiesta debe tener como escenario nuestros corazones, por lo que es urgente que permitimos que Cristo siempre viva en él.
Más allá de las desavenencias que puedan surgir en nuestras vidas, siempre tendrán una solución si se tiene presente al Señor.
Al odio y al revanchismo no se les puede dar cabida porque contaminan el alma, lo desangran y acaban con él.
Por ello, el perdón es la palabra que de hoy en adelante debe erigirse como muralla impenetrable para poner fin a tanta disputa y nos permita vivir en paz.
