default

Más que un negocio especulativo

Por: Redacción 09/02/2016

Si crear deuda es negocio de la banca, mejor si es pública. El actual sistema de deuda es sospechoso y letal. En diez años, por ejemplo, América Latina pasó de una deuda pública de $440,000 millones a otra de $800,000 millones. Casi el doble. Según Naciones Unidas, América Latina pagó de 1982 a 1990 cuatro veces su deuda y, tras dieciséis años de pagar, su deuda triplicaba la de 1982.

Además, la constante rebaja de impuestos a los ricos aumentó de modo insoportable la deuda. En Europa, exponencialmente desde el Tratado de Maastricht que prohíbe a los bancos centrales prestar a los Estados miembros. Reducidos los ingresos estatales por rebajas fiscales a los ricos, los gobiernos piden préstamos a la banca privada que los da a interés considerable. Si esa deuda pública hubiera sido financiada por bancos centrales con los mismos tipos de interés con los que prestan generosamente a la banca privada, la deuda pública europea sería mínima.

Ya le tocó a Europa, pero la deuda ha sido poderosa palanca para forzar a América Latina a aplicar políticas neoliberales, despedir funcionarios, privatizar lo público, rebajar salarios? Utilizar la deuda para dominar es antiguo. Como cuenta el historiador Eugene Rogan en Los árabes, hace casi ciento cincuenta años, Jair al-Din, dimitido presidente del Gran Consejo de Túnez por negarse a solicitar el primer préstamo de su país a un banco extranjero, denunciaba con amargura que, tras la concesión del préstamo, las exigencias de los acreedores llevaron a Túnez a la bancarrota. Ocurrió lo mismo en Egipto y también al Gobierno central del Imperio Otomano.

¿Qué hay tras la implacable dictadura de reducir el déficit e imponer recortes? Negocio seguro y fácil para la banca, por supuesto, más fraude y elusión fiscales. The New York Times denuncia que unos pocos estadounidenses muy ricos negocia en privado constantemente con el Servicio de Impuestos Internos federal para reducirlos. Esa presión clandestina permanente ha creado de hecho un sistema fiscal privado, solo al alcance de unos miles. Curiosamente, quienes más aportan a campañas electorales. Por mucho que aporten, siempre es menos que los impuestos que deberían pagar. Cuando Bill Clinton fue elegido presidente, los 400 ciudadanos más ricos de EE.UU. pagaban un 27% de sus ingresos en impuestos federales. En 2012, esa cantidad era menos del 17%.

Las primeras anulaciones y reestructuraciones de deuda se hicieron en tiempos de Hammurabí. Hace tres mil años. Un ejemplo a seguir.

Periodista y escritor. Centro de Colaboraciones Solidarias

Edición Impresa

Viernes 24 de julio de 2026