¡Más respeto!
La imagen de la Asamblea Nacional se deteriora y los principales responsables de esta situación son sus propios diputados. Lo que ocurrió ayer fue la gota que derramó el vaso.
Diputados de oposición y gobierno se enfrentaron en una riña tumultuaria en la que sobraron las agresiones físicas y los insultos. No les importó nada y se dejaron llevar por sus emociones.
Convirtieron una sesión parlamentaria en una trifulca de barrio en la que los improperios y las amenazas salieron a relucir. Las imágenes son claras y evidencian cómo empezó todo este triste espectáculo.
La vergüenza debería ser colectiva en ese Órgano del Estado, aunque es muy probable que en este momento se debatan entre los discursos político-partidistas.
Es inadmisible que después de ese acto bochornoso hubo políticos que defendían las acciones de violencia que se registraron en el Pleno.
La violencia en el pleno de la Asamblea, promovida por las diferentes bancadas, solo le hace daño al país. La democracia se fundamenta en el respeto a los derechos ciudadanos.
Todos estos acontecimientos solo decepcionan más a los ciudadanos que observan con impotencia a los “padres de la patria”.
La Asamblea Nacional debe ser el escenario perfecto para debatir ideas y crear las leyes para desarrollar el país. Las diferencias siempre van a existir, y más cuando se discuten temas vinculados a la justicia; pero eso no es excusa para recurrir a los golpes.
El mensaje que se está enviando a los panameños es negativo, por lo que es tiempo de hacer un alto en medio de esta crisis parlamentaria. Por el bien de Panamá y todos sus ciudadanos, dejen a un lado todos los intereses personales y partidistas.
