Más seguridad
Los panameños están viviendo con miedo, pues la violencia que actualmente azota al país ya no es un tema de percepción como lo quieren hacer ver las autoridades.
Las estadísticas de asesinatos, robos y asaltos no mienten. Más allá de que estos delitos hayan registrado una disminución o aumento en lo que va del primer semestre del año, la población sufre cada vez que sale a la calle.
Todos los días la ciudadanía se está convirtiendo en testigo presencial de homicidios y balaceras a plena luz del día, en autobuses, centros comerciales; lo que conlleva el peligro de poder salir lastimada.
El hecho preocupa aún más cuando el propio ministro de Seguridad reveló hace unos días que en Panamá se forman escuelas para entrenar a sicarios, una modalidad delictiva que va en aumento en el país.
La Policía Nacional tiene que aumentar su pie de fuerza en las calles para reducir el crimen. Dejar que los particulares se armen y tomen la justicia por sus manos puede desencadenar más violencia.
Y ya está pasando. La cifra de permisos para portar armas, otorgados el año pasado, crecieron un 200%.
Es más, los números revelan que en manos de particulares y de las autoridades policiales existen unas 235 mil armas legales.
A pesar de que el mes pasado se promulgó la ley que regula el porte y tenencia de armas de fuego, municiones y materiales relacionados, pero que entrará a regir en el 2012, las personas se están armando para evitar ser blancos de la delincuencia.
Este y todos los gobiernos que le han precedido han prometido más seguridad; sin embargo, con el transcurrir del tiempo ha quedado evidenciado que solo se trataba de un eslogan más de campaña electoral.
Las autoridades no han podido ganarle la batalla al crimen organizado, que se diversifica cada vez más y actúa a sus anchas por las calles del país.
Tanta indiferencia tiene su precio y ya la están pagando personas inocentes que nada tienen que ver con actividades delictivas.
