Más transparencia
Las autoridades de Salud tienen que reconocer que la administración no es su fuerte o son unos juega vivos.
Un día hacen millonarias contrataciones directas para la adquisición de ambulancias y otro enfrentan “demoras” en la convocatoria de licitaciones públicas para la prestación de importantes servicios.
La última gran jugada en el Ministerio de Salud tiene que ver con la tardía contratación de una empresa para la recolección de los desechos hospitalarios en los centros médicos del país.
El contrato de la compañía que ejecuta esta peligrosa labor vence el próximo 30 de junio y aún Salud se encuentra confeccionando el pliego de cargos para llamar al acto público.
El flamante ministro de la cartera ha expresado que, si este servicio no se ha licitado antes de la fecha tope, recurriría a una licitación abreviada para que Naves Suplly siga operando.
El funcionario también admitió que los desechos comunes y hospitalarios representan un peligro y pueden ocasionar enfermedades, por lo que se requiere que todos reciban tratamiento especial.
¡Qué gran contradicción! El mismo ministro reconoce que esta labor es peligrosa, pero incurre en la irresponsabilidad de no llamar a licitación pública con el suficiente tiempo, máxime que la última contratación para este servicio estuvo plagada de acusaciones de corrupción.
Lo que empeora el panaroma es que la propietaria de la compañía que actualmente recoge los desechos hospitalarios ha revelado que no seguirá en el negocio, pues no le es rentable en estos momentos.
A menos de una semana para que eso ocurra, ¿Qué planes tiene el Ministerio de Salud para afrontar este problema? ¿Quién se hará responsable a partir del 30 de junio de la recolección, traslado y tratamiento dinal de esos desechos?
El presidente de la República ya dijo que varios ministros no marchan a su velocidad.
Este es un claro ejemplo de la burocracia en el Gobierno o de la “inoperancia voluntaria” en actos en los que debe primar la transparencia.
