Matemática social desatendida
Podemos ser fríos, y hasta quirúrgicos, en cuanto a cifras, índices y tasas económicas se trata, porque esas no piensan; pero, cuando esas cifras ya cobran vida, reflejando el futuro mismo de una población, sí nos dejan entonces qué pensar.
Los logros económicos aumentan en nuestra nación, en una proporción igual a la que hemos caído tal vez en una profunda crisis de índole social. Es esta una realidad tan palpable que se asimila a un vaso de cristal rebosante de agua pura, pero con un sedimento visible al final. Mientras más disminuye el índice de desempleo (6.5%), más aumenta el número de madres solteras en nuestro país. Mientras más se reduce la tasa de pobreza y pobreza extrema (27% y 11%), más aumenta el número de nacimientos fuera de un núcleo matrimonial (80%). Aumenta el producto interno bruto, pero baja proporcionalmente el rendimiento académico, con altos índices de fracaso entre el estudiantado. Aumenta la ventana y disponibilidad de productos alimenticios; pero disminuye proporcionalmente el poder adquisitivo en el seno familiar.
¿Podemos acaso darnos el lujo como sociedad de desatender ese mensaje críptico de los índices económicos cuando se interpretan a la luz de los marcadores sociales? Es como si ante la proximidad de un sismo, se desatendieran lecturas que marcan advertencia. Resulta irresponsable que algunos actores de la vida pública dediquen todo esfuerzo de campaña adelantada solamente a los frutos, sin detenerse a mirar siquiera un instante las raíces profundas de esa problemática social. Todo esto nos debe llamar sin duda a la reflexión, pero como sociedad, y sin distinción alguna, para así buscar el rumbo que nos permita un crecimiento integral como nación.
Arnulfo Arias O.
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Abogado.