Mea Culpa
Consistencia. Esta pequeña columna está concebida para declarar nuestros propios yerros y disculparnos por ellos. Errores que normalmente son hijos de alguna precipitud en el juzgar o en el obrar, imprecisión al tocar las teclas, inadvertencia de la vista o involuntario descuido al escribir, editar o corregir. Las menos de las veces su cometido llega a errores periodísticos de fondo, pero también sucede en alguna ocasión, y para eso está. Justo es también declarar cuando una edición bastante limpia y esmerada, como la de ayer, hace difícil la elaboración de esta columna. Pues, bien por todos.
